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EN LA LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD, HAY QUE PENSARSE COMO NACIÓN NO SÓLO COMO INDÍGENAS: EXPERTOS

Expertos en materia indígena. Avances. [Foto: Nadia Alvarado]

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En México, los pueblos indígenas han recorrido un largo camino en permanente resistencia contra proyectos de Estado que los excluyen; en las últimas cuatro décadas el modelo económico neoliberal ha enfatizado las desigualdades de esta población, según expertos en la materia.

Ante ello, algunos expertos proponen que el uso de las lenguas de las poblaciones indígenas dejen de ser meros marcadores de identidad y se conviertan en herramientas políticas.

Alicia Castellanos, de la Universidad Autónoma Metropolitana; Tomás López, del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción; Javier López, de Asociación Política Indígena Interétnica de Chiapas; y Jaime García Leyva, de la Universidad Autónoma de Guerrero, reflexionaron sobre este tema en la mesa «Estrategias y avances contra la desigualdad», en el marco de la conferencia «Entre la identidad y la clasificación: desigualdad racial en las Américas», realizada del 18 al 20 de junio de este año en Ciudad de México.

De acuerdo con Javier López, en medio del constante racismo y la desigualdad existen avances que es importante reconocer como resultado de las luchas de los pueblos indígenas: «En 1992, luego de una discusión en la que se me invitó a participar se logró, no una reforma, pero si una adición al artículo cuarto constitucional para incluir a los pueblos indígenas. Posteriormente, gracias al movimiento indígena, el movimiento armado de 1994 y los movimiento indígenas a nivel mundial, se logra la reforma constitucional: es un gran logro, ya no es una adición, es una reforma constitucional, donde los pueblos indígenas son reconocidos».

Este estudioso reconoce que, a pesar del logro, aún hay pendientes en ese rubro: «Aunque somos considerados como sujetos de interés público y no como sujetos de derecho público… creo que es un gran pendiente de la agenda nacional en México. No es posible que hasta este momento no seamos sujetos que tengan personalidad jurídica, y eso, en términos de política pública, es de vital importancia y gran profundidad,  porque… luego están los problemas con la tierra, la identidad y todo lo demás. Un primer logro es esta reforma del 2001, donde se habla de la autonomía y la autodeterminación».

Y recurrió a los datos para sustentar su disertación: «En el 2003 se crea la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas en México, por primera vez hay lenguas nacionales. Había esa dicotomía de lengua oficial, el español, y lengua no oficial, las lenguas indígenas, consideradas dialectos sin importancia, que no llegaban a la categoría de lengua. Con esta ley, hay lenguas nacionales, y así, sigue el español, las 68 agrupaciones y sus 364 variantes linguïsticas.

«En el 2011… con la reforma en materia de derechos humanos… viene a impactar los derechos lingüísticos. Otro avance es la Encuesta Intercensal, en la que trabajamos para el 2015; es un gran logro… con sus dificultades, por supuesto, porque, a propósito de la autoadscripción, pasamos de ser… en el 2015… de 15 millones a 25 millones. Se disparó enormemente: más de 10 millones de personas que se autoadscribieron. Ahí hay una serie de problemas, pero creo que es un avance, y yo creo que las preguntas que están servirán para que afinemos mucho más todo lo que estamos viendo ahora».

Javier López –quien dijo ser militante de su lengua y cultura, maya tzeltal– consideró que «a pesar de que México sigue siendo un país multicultural, discriminatorio, altamente racista, a pesar de ello, hay un pequeño cambio; creo que lo ha faltado son políticas públicas, pluralistas e incluyentes. Hemos pasado de una mirada de discriminación y exclusión, pero, así mismo, veo una población indígena que se autoidentifica y se siente feliz de ser quien es, pero todavía sigo viendo jóvenes que se avergüenzan de ser quienes son. Eso tiene que ver con este asunto de la desigualdad, discriminación y racismo». 

Por su parte, Alicia Castellanos, académica e investigadora, cuyos trabajos privilegian la visibilización del racismo en México, el que viven los pueblos indígenas, propuso como parte de la reflexión la importancia de hablar de los avances pero, al mismo tiempo, de los retrocesos, y así observar de qué manera se va profundizando esta desigualdad étnico-racial hacia los pueblos indígenas.

Al respecto, García Leyva propuso: «Más bien aquí hay que preguntarse hasta dónde es la efectividad real y concreta de estas leyes que han sido aprobadas, hay que mirar estos avances con una perspectiva crítica dentro de un contexto socioeconómico mundial, en el cual México y el Estado mexicano se han reconocido por firmar una infinidad de tratados nacionales e internacionales y crear a nivel nacional y local diferentes leyes. Sin embargo, ¿hasta dónde es la aplicación efectiva de estos derechos? Porque si estos derechos se estuvieran aplicando efectivamente en la realidad no hubiera toma de calles, bloqueo de carreteras, movilizaciones constantes, como está pasando actualmente».

E hizo una evaluación de los aspectos legales que son lesivos de los derechos de las comunidades indígenas: «Por un lado, tenemos el artículo 27 constitucional, pero con una serie de adiciones, reformas y modificaciones que atentan contra el territorio de los pueblos indígenas, que va al núcleo de la organización comunitaria y que permite que grandes multinacionales estén incidiendo ahí, apropiándose los recursos naturales… que es otra forma de una política estatal, nacional… y con una perspectiva de segregación, de seguir contribuyendo a la desigualdad al no permitir que los pueblos indígenas usufructúen sus propios recursos naturales en los términos que, por un lado, nos están indicando que hay cuestiones que tienen que relacionarse con la autodeterminación y la autonomía.

»Sin embargo las leyes, ¿hasta dónde están siendo aplicadas efectivamente? Y no digo que no existan benevolencias en los marcos jurídicos que se han aprobado como ya señalaron… porque también a nivel estatal se han modificado las constituciones de los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. En el caso de Guerrero, tenemos la Ley 701, que es una lucha por una serie de derechos indígenas al territorio, a la educación; sin embargo, hay un marco nacional que no lo permite».

Luego, este estudioso y activista indígena planteó: «Entonces, ahí tenemos que pensar en retos estratégicos, no sólo como sociedades indígenas sino como mexicanos. Es como esta discusión muy actual sobre la interculturalidad: solamente para los pueblos indígenas o interculturalidad para toda la sociedad nacional. Porque parece que los esfuerzos se están derivando más hacia dirigir estas formas de entender la perspectiva intercultural sólo hacia zonas y regiones indígenas; pero, ¿qué pasa con el resto de la sociedad? Creo que allí estas cuestiones también nos tienen que motivar».

Para Tomás López Sarabio, uno de los grandes retos es un cambio de enfoque sobre al asunto indígena: «Parece que estamos avanzando, pero la desigualdad y la inequidad racial también avanzan; (se) debe cambiar la mirada sobre los pueblos indígenas, de seguirlos viendo como incapaces. Lo que necesitan es de la ayuda de alguien para conducir su destino, como… para ese término, ese concepto de “desarrollo”, “hay que sacarlos del atraso porque son subdesarrollados”, cuando el desarrollo que dicen llevarnos a las comunidades nos ha traído una serie de problemas.

Y ejemplificó con su comunidad, la cual está padeciendo por haber sido integrada al “desarrollo”: «Uno de ellos en el caso de salud pública. En el caso de mi comunidad, el 10 por ciento de la población anualmente está ingresando al cuadro de enfermedades crónica degenerativas: cáncer, hipertensión y diabetes. ¿Qué está trayendo eso? El tipo de alimentación. Nos han catalogado como los principales violadores de derechos (A los indígenas ni les des potestad porque van a violar derechos), cuando el Estado mexicano tiene una infinidad de condenas en el tema de tortura».

López Sabario concluyó refiriéndose a la discriminación en contra de los pueblos indígenas: «¿En qué plano nos encontramos? Siempre, al referirse a nuestras lenguas como a nuestras formas de organización nos dicen abusos y costumbres, no usos y costumbres. Se refieren a dialectos, no (a) lenguas. Las autoridades, en los distintos estados públicos, siempre van a estar subordinadas a las autoridades estatales. Creo que si no vemos cómo salir de este escenario, me parece que va a ser muy complejo hablar de un tema de igualdad».

En un reflexionar y compartir experiencias, se escuchó el conocimiento y filosofía de los participantes en lengua Ñuu Savi de Guerrero y Oaxaca, así como Maya Tzeltal del estado de Chiapas, quienes insistieron en que preservar las lenguas maternas es de suma importancia «como bandera y herramienta, que no sólo nos otorgue identidad, sino como una cuestión política».

Al abordar las estrategias políticas que los pueblos indígenas u originarios siguen manteniendo, García Leyva dijo que «desde 1980, con los proyectos políticos sexenales, hay una serie de privatizaciones y ataques a los derechos de las comunidades de los pueblos indígenas, quienes responden con autogestión, la autodeterminación, el comunitarismo, la migración, para hacer llegar recursos a sus comunidades».

Y propuso, una vez más aludiendo a que las comunidades indígenas forman parte de la Nación: «El camino que sigue lo vamos a resolver mediante un repensarnos como sociedad mexicana, que involucre a todos, que nos permita construir un pensamiento más colaborativo, que nos permita también incidir y acompañar ciertos procesos. Pero un pueblo, una comunidad sin territorio no puede existir y no puede reproducir su lengua y no puede darle continuidad; entonces, tenemos que pensar de una manera un poco más comunitaria, más integral, que permita esta cuestión de la lengua, el territorio y también un eje.

»Tienen que ser los espacios educativos desde donde se construya desde las posibilidades que tienen las poblaciones y las experiencias que tienen los demás. Es importante conocer cuáles son nuestros avances, nuestras alianzas, nuestras redes, que hemos construido. Nos hemos fragmentado, hemos caminado aparte. No hay un camino, son muchos caminos; saber dónde esos caminos se encuentran y hacen más fuertes, reflexionarlo, no sólo entre nosotros como indígenas, sino con la sociedad en general. Es necesario hablar de estos temas y hablar de temas que no se tocan, como el racismo».

Finalmente, García Leyva llamó a reconocer «Todo aquel esfuerzo que ha hecho cualquiera de las personas que están trabajando en la comunidad, en cualquier espacio o escenario, porque son propuestas honestas, de trabajo, que están ayudándonos a reflexionar y a repensar, como comunidad y como sociedad».

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