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LAS PROMESAS INCUMPLIDAS DE PEÑA EN CHILAPA

Chilapa. Demanda de seguridad. [Foto: Yener Santos]

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A lo largo del gobierno de Enrique Peña Nieto, la violencia en Chilapa se recrudeció a niveles sin precedente en este municipio de la Montaña baja, al grado de colocarlo entre los municipios más violentos de Guerrero y del país. Se podría decir que de nada sirvieron los operativos implementados desde la Federación con todas la fuerzas del Estado, durante el sexenio que finalizó este 30 de noviembre.

Enrique Peña Nieto asumió la presidencia de México el 1 de diciembre de 2012, y casi simultáneamente, el también priista Francisco Javier García González asumió la presidencia municipal de Chilapa. En ese entonces, de acuerdo a datos de prensa, la Procuraduría General de la República (PGR) ya tenía información de que los hermanos Ramón y Mateo Nava Romero, así como Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, eran líderes del cartel de Los Rojos en Guerrero y que controlaban municipios de la zona Centro, entre ellos, Chilapa.

La Agencia de Investigación Criminal de la PGR apuntaba que el grupo criminal Los Rojos estaba relacionado con la producción de heroína, metanfetaminas y cocaína; también con el robo de vehículos, homicidios, ‘levantones’ y secuestro.

Todos los delitos anteriores, en Chilapa se le imputaban a Zenén Nava. En el año 2014, se ventilo que El Chaparro empezó una brutal confrontación contra el grupo delictivo Los Ardillos, que mantiene su bastión en Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango, al sur de Chilapa.

A raíz de las balaceras de los días 7, 8 y 9 de julio de 2014 entre Los Rojos y Los Ardillos, llegó el primer operativo de la Federación en este municipio. Quinientos militares llegaron a Chilapa para evitar hechos violentos. La violencia cesó un poco, pero en cuanto los militares se retiraron se volvió a desatar.

Entre el 9 y el 14 de mayo del 2015, un grupo de civiles armados del sur de Chilapa, ingresaron a la cabecera de Chilapa para buscar a Zenén Nava, al que acusaban de ser el principal secuestrador, asesino y responsable de al menos 30 desapariciones, además de extorciones y asaltos. Tras la irrupción de estos civiles armados, vinieron las denuncias de personas desaparecidas, ‘levantadas’ presuntamente por este grupo armado.

Aquí vino el segundo operativo de la Federación. A Chilapa llegaron alrededor de mil soldados para combatir la delincuencia, poco antes de las elecciones locales del 1 de julio de 2015.

Días después de las elecciones, el Ejército se retiró, el número de policías federales se redujo y la violencia continuó. El 22 enero del 2016, tras una reunión del gabinete de seguridad celebrada en Chilapa, el entonces secretario de Gobernación (Segob) Miguel Ángel Osorio Chong anunció la construcción de un cuartel militar en ese municipio y el despliegue de más elementos de las fuerzas federales para combatir la ola de violencia.

Cinco días después, el gobernador Héctor Astudillo Flores (también del PRI y quien fue coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto en Guerrero en la campaña del 2012) dio el banderazo de inicio a la Operación Chilapa, el tercer operativo para combatir a los grupos criminales.

Tres mil 500 elementos del Ejército y más de 200 policías federales y estatales llegaron a Chilapa como parte del tercer operativo implementado en menos de año y medio, el cual, se dijo, sería profundo y determinante para combatir a los grupos delictivos.

A pesar de estos operativos, la violencia en Chilapa continua hasta la fecha. En lo que va de este 2018 suman alrededor de 130 asesinatos, mientras el cuartel militar no se instaló y los operativos siguen sin dar ningún resultado.

 

***

Otra de las promesas que no cumplió Peña Nieto en Chilapa, fue la de erradicar la pobreza, pues en este municipio conformado por más de 147 comunidades indígenas y campesinas continúa en las mismas condiciones; es más, podrían decirse que empeoraron, porque entre diciembre de 2016 y abril de 2017, más de dos mil personas de 15 comunidades abandonaron sus viviendas por la inseguridad.

En Chilapa, la administración de Peña Nieto tampoco concluyó el hospital regional quese empezó a construir durante el año 2011. El 21 de junio de 2011, el entonces gobernador del PRD, Ángel Aguirre Rivero; el secretario de Salud, Lázaro Mazón Alonso, y el alcalde de Chilapa, Sergio Dolores Flores, del PRI, colocaron la primera piedra de lo que, dijeron, sería el nuevo Hospital General de Especialidades.

La obra tendría un costo de más de 142 millones de pesos. Lázaro Mazón Alonso se comprometió a que el nuevo hospital en Chilapa, sería inaugurado en septiembre de 2012, pero en septiembre de ese año, la obra quedó suspendida con un 40 por ciento de avance.

En junio del 2013, los trabajos del hospital reiniciaron, y el gobierno del estado atribuyó el retraso a la Federación, la cual detuvo los recursos por un problema en el presupuesto del programa Seguro Popular.

Al empezar 2106, el secretario estatal de Salud, Carlos de la Peña Pintos, declaró que a mediados de ese año el hospital de Chilapa estaría concluido y operando porque la Federación ya había autorizado recursos.

Hasta la fecha, casi tres años después de ese anuncio, el hospital sigue inconcluso, como lo consignó este semanario en su edición 939 del 15 de septiembre.

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