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RITUAL DEL RECUERDO

1] Mediante la lengua nombramos la realidad. 2] Nombramos la realidad según la percibimos. 3] Al pertenecer a diferentes culturas y naciones, no todos tenemos la misma percepción de la realidad. Por ello, 4] nos relacionamos de modos diferentes con la misma realidad.

Carlos Lenkersdorf,

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Según Ferdinand de Saussure, el lenguaje es un hecho social. Por lo tanto no puede ser analizado sin considerar las vicisitudes que afectan a la colectividad que lo usa para comunicarse. Lamentablemente, la historia nos muestra que la evolución de las sociedades hasta su etapa actual es en su mayor parte una sucesión de masacres, guerras y explotación, a veces atenuadas por breves periodos de una tensa paz en la que ni la muerte violenta ni el abuso del poder dejan de estar presentes casi en ningún momento.

¿Por qué deberían los poetas cerrar los ojos ante la sangrienta realidad que incluso a ellos ha ahogado o podría  ahogar en cualquier momento? Arquíloco de Paros era un soldado y como tal escribió. Afortunadamente tuvo el valor suficiente para declarar incluso su ocasional falta de coraje. Quizá por ello no ha sido tan recordado por quienes buscan en la antigüedad más con su moral que con su curiosidad. En cambio Nezahualcóyotl fue además de hombre de armas un gobernante respetado, arquitecto competente, legislador y pensador preocupado por la impermanencia del ser.

Ya Miguel León Portilla resalta que el ambiente cultural del Texcoco en que viviera el famoso rey poeta estaba imbuido en cierta espiritualidad debida a la presencia de la idea de Quetzalcóatl, lo cual influiría en que su “flor y canto” de onda preocupación existencial tuviese una mejor aceptación entre los frailes que vinieron con los conquistadores españoles que los cantares de quienes vivían en el conquistador pueblo azteca, uno de cuyos poetas declara abiertamente: “Sólo esto quiere mi corazón: / la muerte en la guerra...”

Pero por muy diversas que hayan sido las formas en que la mayor parte de los poetas de la antigüedad escribieran sus versos, hay en ellos una coincidencia: todos atestiguaron una faceta cultural importante para los pueblos a los cuales pertenecieron. Y ese es también el caso de Martín Tonalmeyotl con su libro Ritual de los olvidados al que hoy intentamos acercarnos.

Conocido es que la historia oficial ha sido escrita o mandada escribir por los opresores. Y en ella los oprimidos generalmente son descritos como beneficiarios más que como explotados. Pocas veces declaran los conquistadores su propia crueldad o su codicia. Los medios tanto impresos como electrónicos mencionan mucho más las supuestas buenas intenciones de los gobernantes que los oscuros intereses que los han hecho buscar esas posiciones de poder.

La lengua en la que Martín Tonalmeyotl escribe, el náhuatl, llegó a constituir en tiempos prehispánicos toda una literatura; la intención de someter a los pueblos que en ella depositaban gran parte de la fuerza de su cultura, hizo que los conquistadores españoles se dedicaran a la destrucción sistemática de miles de códices; a pesar de eso algunos ejemplos de ella han legado hasta nuestros días. Pero sabido es que si un pueblo quiere que su lengua siga viva ésta debe ser útil no sólo para comunicar información sino para connotar belleza, intención y reflexión.

Es en esos casos en los que algunos poetas, como Tonalmeyotl, intentan a veces hacer alguna diferencia. Para eso, el autor de Ritual de los olvidados aclara primero el contexto al que sabe llegará su poesía: “Mi mundo está hecho / de hombres ciegos, / hombres sordos / y hombres mudos”. A riesgo no únicamente de ser ignorado o atacado por quienes viven del erario sino de ser considerado incluso un blanco de la represión: “y trato de no hacer llover la palabra / porque si no respeto eso, / el Miedo me mandará a sus perros”. Porque Martín sabe bien que en esta realidad social ya no hace falta ser un poeta “militante” –a la manera de Roque Dalton o Miguel Hernández– para vivir al filo del peligro.

Sobrevivir siempre ha sido difícil para los pueblos originarios de esta región del mundo, pero hoy las culturas prehispánicas parecen estar siendo exterminadas debido a que los territorios que ocupan son vistos como fuente de riqueza por empresas tanto locales como transnacionales y por grupos delictivos que, en contubernio con autoridades de todo nivel, buscan apoderarse de los recursos naturales pertenecientes a los pueblos indígenas. ¿Qué puede el poeta donde el ciudadano común únicamente logra hacer lo necesario para subsistir? Me atrevo a sugerir que puede empezar, como Tonalmeyotl, por no olvidar que también es un ciudadano común.

Es necesario atestiguar el propio tiempo, pero es igualmente importante recordar cómo hemos llegado a él. Afortunadamente Martín ha sabido escuchar el sentir comunitario del cual proviene y nos señala a través de su libro algunos conceptos significativos: “Enséñales a tus hijos a hablar como lo hacen los pájaros”, “siente de nuevo con el corazón / y piensa con los demás”. Pensar con los demás: reflexionar el mundo desde una colectividad que converge, a la manera en que Paulo Freire describió una pedagogía liberadora, un modo de educarse en el respeto por el sentir ajeno.

En estos tiempos tan individualistas, el poeta llega a uno de los ejes principales del ser verdaderamente comunitario: la solidaridad. “No dejar morir a los demás también es de humanos”. Todo ello en el contexto de un país violentado por un sistema socioeconómico causante de injusticia y desigualdad, basado en la competencia de la que muy pocos salen ganadores y que la inmensa mayoría padece hasta terminar despojados incluso de lo más elemental.

Todo este recorrido por la historia reciente de su pueblo implícita en la pérdida de la tranquilidad porque “cada día que pasa / la noche cambia su silencio”, tiene la intención expresa de hacer visibles a los marginados y su problemática fatal. Si no por sus evidentes logros estéticos, opino que el Ritual de los olvidados estará siendo leído dentro de cien o doscientos años debido a su intenso humanismo. Sobre todo porque ha sido expresado en una lengua que tiene muchas ideas que transmitir aún. “Aquellos que hablamos en nuestro idioma sin ser escuchados”.

Sabemos bien que el mundo neoliberal considera a quienes se oponen a la explotación indiscriminada como enemigos del “progreso”, pero hemos visto que los pueblos originarios, cuando se organizan para ello (como el EZLN y algunas policías comunitarias, como la que inició Nestora Salgado) son capaces de lograr una mejora significativa en el nivel de vida a pesar de encontrarse amenazados por fuerzas represoras tanto oficiales como paramilitares de todo tipo. Debido a que muchas de las lenguas que aglutinan a esas comunidades contienen la otredad como condición para el habla. Martín lo dice del náhuatl, aunque podría aplicarse a otras lenguas originarias de nuestro país: “estoy seguro / que camina, /que posee brazos libres y que su alma / palpita como el corazón de un encinal”.

Así sus poemas, para fortuna de quienes queremos una poesía más cercana al corazón que al presupuesto. Gracias por eso, poeta.

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