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Alexis Betancourt:

MORIR SIN CONTAR LA HISTORIA

Ska8maña, Marca mortal. [Imagen de internet]

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El 15 de mayo de 2018 a las 12:56 horas, Alexis Betancourt, El Peque, tuiteó: «No podemos morir todos, alguien tiene que contar la historia».

A esa hora, Alexis, de 24 años, cuidaba a su bebé de cinco meses. Blanca Silvia recuerda que lo vio preocupado, que preguntó al papá de su hijo qué pasaba, pero que él inmediatamente cambió la expresión de su rostro y le dijo que todo estaba bien y volvió a sonreír. Blanca Silvia vería el tuit varios días después.

A las 10:00 de la noche del 19 de mayo, el cuerpo de Alexis apareció con un balazo en la cabeza, huellas de tortura, amarrado de las manos y con dos cartulinas con mensajes. Tenía dos días desaparecido, desde el jueves 17. Ese día lo llamaron a su celular para pedirle un par de tenis. El joven vendía ropa deportiva para la práctica del skate, actividad que de niño fue su pasión, y ya de joven, una especie de autoempleo.

¿Qué historia? ¿Alguien más había muerto, ya? ¿Por qué ese tuit?

 

Sk8maña, una marca prohibida

 

Alexis se montaba en una patineta y cualquier problema desaparecía. Deslizarse en el pavimento hacer piruetas complicadas al aire y caer de pie, era asunto de precisión y destreza. De maña. El más mañoso era, entre estos jóvenes, el mejor skato. Alexis era un excelente skato. O lo que es lo mismo, muy mañoso. Mañoso para la patineta.

Tienen otras virtudes estos jóvenes inquietos. A casi todos, hijos de la generación del Ipad, se les da fácil el diseño, la composición musical y la edición. Entonces decidieron hacer de su pasión una pequeña empresa. Crearon una marca para lanzarse al mercado con playeras, gorras, tenis, patinetas y canciones. Le pusieron sk8maña. La marca los catapultó fuera de Chilpancingo, su pequeño territorio. También los visibilizó fuera de su pequeño mundo. El mundo del skate.

Hace unos cuatro años, uno de los skatosmaña desapareció un par de días. Regresó en malas condiciones. Lo golpearon y lo torturaron para que confesara el nombre de su jefe y las actividades delictivas a las que se dedicaban. El skato no supo del todo quién se lo llevó, pero cuando explicó cuál era la maña a la que se dedicaban, lo soltaron con una advertencia: no podían utilizar ese nombre, porque maña sólo había una. El grupo de skatos se desintegró ante la advertencia. La mayoría se fue de la ciudad. Alexis, entonces  de 20 años, le apostó al olvido.

Durante estos cuatro años siguió patinando e ideó una forma de autoemplearse. Montó una pequeña escuela para enseñar a las jóvenes generaciones a patinar. Papá, mamá mándame a tu «bendición», se promocionaba el joven en las redes. La bendición era el hijo que quería ser skate.

La marca skatemaña no se desvaneció del todo. Entre los skatos de la ciudad, Alexis, quien siguió visible, con otros cuatro integrantes más, continuó siendo el skatomaña.

Al parecer, a principios de este 2018, volvieron a recibir advertencias que dejaran de llamarse así, pero Alexis no comentó nada de esto con su familia, sólo de vez en cuando manifestaba que quería irse a vivir a otro lado, porque Chilpancingo era inseguro.

El martes 15 de mayo no salió para nada de su casa. Cuidó al pequeño Ian Alexander. Estaba pensativo, pero cuando Blanca Silvia preguntaba qué le pasaba, cambiaba su semblante. No quería preocuparla.

El jueves recibió una llamada de un cliente que pidió unos tenis que le urgían. Alexis no tenía ganas de salir, pero las llamadas eran insistentes. Creen que la persona que llamó lo entregó a quienes exigieron a los jóvenes no usar el nombre de la ‘maña’ en su marca.

Fue un secuestro. Quienes lo tenían, llamaron a la familia, dando a conocer que estaba en su poder y que iba a regresar bien si pagaban el dinero del rescate. Alexis es hijo del magistrado del Tribunal Electoral José Inés Betancour, divorciado de la madre.

Se pagó el rescate y se sentaron a esperar el regreso. Pero a las 10:00 de la noche del sábado les avisaron de un joven con las características de su hijo tirado en una barranca de la Sección Séptima de la colonia San Juan. Era Alexis.

Al mismo tiempo comenzó a circular en las redes un video en el que Alexis «confiesa» con dos cañones de sendas AK-47 en la cabeza que es integrante de una banda que se dedica a robar autos en Chilpancingo y también que es policía comunitario en Carrizalillo, en donde está una de las minas de oro que trajo enfermedades y muerte a las poblaciones de la zona Centro de la entidad.

Las cartulinas que colocaron junto a su cuerpo reiteran lo que el joven dice en el video con dos tipos con AK-47 apuntándole en la cabeza.

Blanca Olivia vio el video porque quería encontrar respuestas de la dolorosa escena en la que el papá de su hijo está tirado en una barranca con un balazo en la cabeza.

«Me dio mucha tristeza lo que hacen que diga. Nada que ver con él».

La policía de Carrizalillo desmintió que Alexis formara parte de la policía de los pueblos de Eduardo Neri, que lo hubieran conocido y condena «la forma tan vil y cobarde» como lo mataron.

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