Bala perdida #921

LOS GUSANOS DE SEDA

El poema se afinca en el movimiento del caballo, para salir, parece, pero regresa a un encierro peor, y pensemos en los cucos de seda, moviéndose en la caja de zapatos, unos ataúdes con agujeros, como la carreta en la que viajan, como el país en que viven: los gusanos de seda, moviéndose dentro de la caja de zapatos, con agujeros en la tapa, que les permitan “respirar, hacerse la seda y enclaustrarse”.

PITA AMOR, SIN PECADO CONCEBIDA

Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, ha atravesado generaciones literarias, estilos y épocas, leerla rompe la representación que varios han hecho de la poeta sumisa, no, no lo fue ni lo será, ella no sólo por sus cien años, sino por la magnificencia de su poética debería estar más cercana a aquellos a los que quizá ella no pretendería.

UN ARTISTA DE PROVINCIA BUSCA SU PROPIO ESTILO

Si se apura cuenta todavía
con un poco de luz natural para dar las pinceladas finales
en el campo mismo donde brota la impresión
el pajonal del bajo donde cerdos perros galgos y potrillos
se alimentan de los restos de basura que el pobrerío
de los ranchos tira a diario mientras mira ondear las aguas
poco profundas si la brisa sopla.

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