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Lázaro Mazón:

EL PRIMERO EN CAER

Lázaro Mazón. Malas amistades. [Foto: Trinchera]

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-Quiero ser alcalde de Iguala, ¿a quién hay que ver en el PRD para ser el candidato? –preguntó José Luis Abarca Velázquez al doctor Lázaro Mazón Alonso, dos veces presidente municipal de ese municipio, precisamente por el PRD.

Lázaro Mazón Alonso recuerda con amargura esa tarde de 2010 en la que Abarca le comunicó sus pretensiones, y él, como su amigo, le contó cómo eran internamente las cosas en el PRD, cómo se movían las corrientes, quiénes tomaban las decisiones.

Han pasado ocho años de aquella pretensión súbita de Abarca de ser alcalde –lo que consiguió en las elecciones del 2 de julio del 2012–  y cuatro años de que Mazón Alonso fuera denostado por esa amistad, luego de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Raúl Isidro Burgos.

 

Amistad que no niega

 

–A mis amigos nunca los voy a negar –sostiene Mazón Alonso en el sillón de su sala, en su casa de Iguala, ubicada muy cerca de la céntrica avenida Bandera Nacional.  Su domicilio ha dejado de ser una casa en el sentido estricto de la palabra, para dar paso a un archivo que se muda del comedor a la sala, o de la sala a la cocina, o viceversa, según las necesidades de uso del espacio.

–Así está mi casa desde que acepté ser el candidato a gobernador de Morena. –Lo dice con pesadez, como si de ahí viniera toda la desventura que ha vivido después, incluido, sobre todo, su descrédito por la amistad con José Luis Abarca, a quien culpan públicamente de la desaparición de los estudiantes, aunque legalmente esté preso por otros delitos. 

Después de la desaparición de los normalistas, la Secretaría de Hacienda congeló sus cuentas de banco, las que aún siguen en esa condición, dice el cirujano.

–Me comenzaron a investigar por una acusación anónima de asociación delictuosa y por eso me congelaron mis cuentas.

Las cajas de archivo itinerante en los espacios de su casa de la calle Josefa Ortiz de Domínguez, contienen documentos sobre los ejercicios fiscales durante su paso por la Secretaría de Salud, la que ocupó durante la breve administración del gobernador Angel Aguirre Rivero, quien también salió del cargo por las desapariciones de los normalistas.

Cuando el ahora presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció que Lázaro Mazón Alonso, era el candidato a gobernador de Morena, a Mazón Alonso le cayó encima una auditoría federal.

Por cierto, esta mañana de septiembre de 2018, Mazón Alonso acepta platicar a condición de que la charla sea breve, porque está por salir a la Ciudad de México a desahogar pendientes en la Auditoría Superior de la Federación, pues sus problemas todavía no terminan.

De ahí que insista en recordar su breve papel como candidato a gobernador de Morena.

–Le dije al licenciado (se refiere a López Obrador, a quien nunca llama por su nombre, sino como el licenciado): «Espérese, aún no es tiempo, es muy temprano; me van a golpear de todos lados, voy a ser el blanco de muchos –recuerda que dijo al licenciado, pero el licenciado movió la cabeza y le dijo: «No, no, no. Ya es tiempo». Y lo anunció. Fue durante una gira por la Costa Grande, el 7 de junio de 2014, cuando el líder de Morena dio la noticia.

El temprano destape dejó fuera de la jugada al dirigente de Movimiento Ciudadano, Luis Walton Aburto, quien también venía platicando con López Obrador esa posibilidad. En Acapulco, López Obrador había agregado que Walton había desistido de ir por las siglas de Morena.

Mazón Alonso asegura que en Guerrero surgió Morena como partido gracias a sus aportaciones económicas, también de Walton Aburto y que tenía conocimiento de que también lo hacía José Luis Abarca, quien ya era alcalde de Iguala, porque éste le comentaba que César Núñez Ramos lo buscaba para que diera su aportación.

Pagaban los gastos que generaban las asambleas para conseguir el registro de Morena, y junto con eso, las cuentas de hospedaje y alimentación de algunos de los dirigentes actuales de Morena, hoy encumbrados, que después de los hechos del 26 y 27 de septiembre le dieron la espalda y lo negaron.

Los reflectores apuntaron a Mazón Alonso, por su amistad con Abarca Velázquez. Las corrientes del PRD  lo culparon de darle acceso a Abarca al partido, de hacerlo candidato y de su triunfo en la ciudad tamarindera. El entonces gobernador Angel Aguirre le exigió la renuncia, la que presentó el 17 de octubre de 2018. Y, por si fuera poco, López Obrador negó que lo hubiera promovido como candidato a gobernador.

En la versión de Mazón Alonso las cosas ocurrieron así. En 2010, Luego de que Abarca expresara  que quería ser alcalde, le dijo que eso era imposible porque no era militante del PRD, y porque en Iguala ya había candidato. Reconoce que en esa plática comentó con Abarca el tema de las corrientes y cómo éstas influyen cada una en las decisiones del partido.

Entonces, Abarca buscó a la gente de Nueva Izquierda, pues era la corriente que tomaba decisiones.  Se entrevistó con Sebastián de la Rosa Peláez, líder en Guerrero de NI, y también buscó al entonces candidato del PRD,  Angel Aguirre Rivero, a quien otorgó financiamiento para su campaña.

–Total que Abarca es candidato por decisión de las corrientes internas del PRD, principalmente por la de Los Chuchos, a la que yo llamó Los Cuchos, por ser como son en política –dice Lázaro Mazón.

La desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa que este mes de septiembre llega al cuarto año sin saber qué paso con ellos, ni qué fuerzas se movieron para desaparecerlos y por qué, fue lo que acabó con la efímera candidatura a gobernador de Lázaro Mazón, que se perfilaba como la primera gubernatura de Morena en el país.

También fue el hecho que revivió a dos muertos en Guerrero, al PRI, que en la entidad se mantenía en la lona a pesar del triunfo de Enrique Peña Nieto en la presidencia del país, y al ahora gobernador Héctor Astudillo Flores.

Al final, la pregunta a Mazón Alonso es obligada:

–¿Sabía usted de los nexos de Abarca con los Beltrán Leyva?

–José Luis solía comentar que Angeles (así llama a la esposa de Abarca) tenía familia en la cárcel.

–¿Y las cosas que pasaban en Iguala? Las desapariciones, los asesinatos. ¿No escuchaba nada de eso.

–Yo no tengo elementos para pensar que fuera su culpa. Lo que yo sé es que fue un buen alcalde, el mejor alcalde que ha tenido Iguala, creo yo. Y eso es mucho decir. Porque yo también fui alcalde, y dos veces. Hizo mucha obra pública y tenía la ciudad muy limpia. No dude que si salen libres la gente los recibe bien, porque los apreciaban.

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