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Cuatro años

SIN VERDAD NI JUSTICIA

Madres y padres de los 43. La lucha sigue. [Foto: Yener Santos]

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Después de cuatro años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, el movimiento por su presentación con vida y la exigencia de verdad y justicia, no ha logrado nada en el gobierno de Enrique Peña Nieto; al contrario, la simulación y la obstaculización del debido proceso oficiales se afianzaron hasta el último momento del sexenio, lo mismo que la criminalización y la revictimización.

Aun así, para las organizaciones sociales y periodistas, el movimiento no ha decaído; más bien, atraviesa por un proceso de reajuste y continúa vigente debido a la conciencia social y el contexto histórico que representa, no sólo por haber sido una violencia sistemática contra los pobres, sino por el sistemático ataque a las Normales rurales que desde hace décadas emprendió el Estado mexicano para desaparecerlas.

El periodista Víctor Cardona Galindo teme que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (producto de 30 millones de votos) sostenga que la verdad histórica es irrefutable, porque considera que un primer paso para la justicia, es que haya una fiscalía exclusiva al tema de los desaparecidos, la cual no se crearía si se mantiene la versión oficial actual.

«El movimiento es marginal… hay mucha indignación, pero la gente no se para a apoyar, no va a las marchas… se ha convertido en un movimiento testimonial, por así decirlo, que se mueve de acá para allá. Se mueve a Ayotzinapa, se declara un plan nacional, pero luego, yo no veo una actividad en serio. La gente no muestra su solidaridad», señala el periodista de Atoyac.

Desde su perspectiva, la gente tiende a olvidar, además de que hay organizaciones que se cuelgan de la lucha social para que sus demandas sean atendidas, y ejemplifica con la decepción de familiares de desaparecidos en la guerra sucia, que al reunirse con el secretario de Gobernación, salieron otras demandas y no se priorizó al tema.

«A mí me da miedo que Andrés Manuel López Obrador diga: “Sabes qué, la verdad histórica es real”. Eso me da miedo. ¿Qué va a pasar (si se cumple su temor)? Que va a descalificar el movimiento de la izquierda, porque hay muchos fanáticos que creen que López Obrador; es el mesías de todo. Y eso va a permitir sepultar el movimiento. Entonces sí, a mí me preocupa mucho», reconoce.

Cree que hay aristas sueltas en el caso, por investigar, pese a que parezca imposible saber la verdad. Entre lo que falta esclarecer, subraya, es qué hizo el gerente de la terminal de Iguala, a quién llamó cuando los chicos se llevaban los camiones. A lo mejor hay un complot, ¿no?».

Considera que se tiene que ver si hay una estrategia ya planeada en el caso Ayotzinapa, pues antes los normalistas tomaban los autobuses en la terminal de Chilpancingo, y poco a poco los orillan a irse a Iguala. Cardona insiste en que sí tiene que saberse la verdad, por el dolor y sufrimiento de los padres de los normalistas al no saber dónde están sus hijos.

Para Raymundo Díaz Taboada, coordinador en Guerrero del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), el movimiento sí ha ido desgastándose. «Sostenerlo durante cuatro años es muy complicado», admite.

«En este gobierno de Enrique Peña Nieto no se ve voluntad de resolver el problema. El mensaje que dio Peña Nieto para su último informe, de que él cree en la verdad histórica, es una nueva bofetada, una revictimización para todos los involucrados, para todos los padres y los sobrevivientes. Pensaría que es una buena señal, el mensaje de López Obrador de hacer una comisión de la verdad y reunirse con los padres en estos próximos días. Digo, es una buena señal, pero falta ver las realidades», opina.

Señala que al menos se ve voluntad política, aunque López Obrador no tiene autoridad para decidir las cosas y no tiene la investidura de presidente, además de que promesas que hizo en campaña, como la retirada del Ejército mexicano, «ya está diciendo que no».

«Digamos que como dice el dicho: prometer no empobrece. Pero, ojalá que tanto el movimiento por Ayotzinapa, las organizaciones sociales se mantengan con la exigencia unidos, fuertes, para que lo que se comprometa López Obrador, lo cumpla en su gobierno, o los primeros días de su gobierno», dice.

Díaz Taboada recuerda que Carlos Beristain, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), en su estancia en México, señaló que mientras más pasa el tiempo, más se aleja la verdad.

Sobre el curso del caso, el abogado independiente y activista Jesús Robles Maloof externa que evidentemente el gobierno ha buscado por todas partes, mermar y dividir, desorientar al movimiento. Y las evidencias son abrumadoras: las intervenciones telefónicas, las acusaciones de pertenencia a grupos (delictivos), las filtraciones de información.

Pero a pesar del desgaste, considera que los padres de los 43 desaparecidos se han mantenido fuertes en la exigencia de presentación con vida de los 43 muchachos.

«Es un movimiento en el que evidentemente existe diversidad de opiniones, de realidades, pero sigue manteniendo el objetivo de la lucha central. Eso es lo importante. Desgaste va a haber, externo e interno, pero se ha mantenido», dice.

Subraya que los padres de los 43 normalistas han tenido logros en una lucha judicial extrema, como es la sentencia del Primer Tribunal Colegiado del Decimonoveno Circuito, con sede en Reynosa, Tamaulipas, de que no existe imposibilidad jurídica para la creación de una comisión que investigue los hechos ocurridos en Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014.

Manifiesta que le ha sorprendido que un juez tenga ideas de avanzada. «Y la lucha está fortalecida y el gobierno de López Obrador estará a prueba. ¿Por qué digo una prueba? No me cabe duda que Alejandro Encinas tiene voluntad política, pero se requiere también que Andrés Manuel la tenga. Por algunos actos lo ha demostrado. Pero esto no es tacos de lengua, falta que haya hechos. Y eso significa, también, meter al Ejército en orden, ¿no?», plantea.

«Creo que el problema es que Andrés Manuel se ató, se puso una carga muy pesada con este tema de no perseguir a nadie en una cacería de brujas; porque nadie estaba llamando a una cacería de brujas, sino a aplicar la ley. Y ese mensaje no ha sido bueno. Yo creo que eso no tiene sentido para construir una transición verdadera. La formación a la democracia no pasa perdonando delitos, sino con justicia», recalca.

Como activista y acompañante de la Caravana del Movimiento por la Paz (encabezada por el poeta Javier Sicilia), señala que, en su experiencia, sí hay un desgaste, pero no sólo desde Ayotzinapa, sino un desgaste de 12 años, a partir de la llamada guerra contra el narcotráfico. «El gobierno se ha dedicado a dividir, a desgastar, a criminalizar», inculpa.

«Lo que me parece es que este nuevo gobierno entrando, una buena seña es que desaparezca el Cisen, eso me parece correcto, pero hace falta un poquito más de voluntad de política, no sólo terminando el acoso, sino con justicia”, dice Robles Maloof.

Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh), aprecia que el movimiento de los padres de los 43 no observa un desgaste, sino un resultado esperado por la misma dinámica del movimiento de Ayotzinapa. «Pero creo que los padres han logrado mantener en alto la exigencia de la presentación con vida, de la justicia», reconoce.

Del nuevo gobierno y su propuesta de no olvidar pero sí perdonar, dice: «No se trata de pararse al inicio de su mandato a pedir perdón a todas las víctimas, porque eso debe ir acompañado de las acciones que se deben realizar. Y las acciones que se deben de realizar, primero, es un planteamiento novedoso que se trate de aparatos jurídicos, para que todos aquellos que están presos, que saben lo que pasó con los muchachos, y se les dé garantías a ellos y sus familias y se pueda conocer qué pasó, el Estado mexicano cuenta con las herramientas y que todas las instancias que tienen coordinación saben qué pasó, porque toda esa información no desapareció así, está oculta”, dice.

Ramírez recalca que no es solamente que López Obrador pida un perdón a las víctimas, sino un apoyo real a las víctimas. El activista expresa que a la fecha hay un cúmulo importante que han obtenido y generado tanto las organizaciones sociales como las víctimas, y debe de ser considerado en su conjunto.

Sin embargo, comenta que hay organizaciones que han adoptado el caso o se han apropiado del movimiento Ayotzinapa como propio, como son el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez o Tlachinollan. «Son estilos de trabajo. Respetamos. Y por lo tanto hay muchas organizaciones que hemos brindado nuestro soporte y apoyamos de diferentes formas; estando conscientes de que son ellos quienes han estado al frente del caso».

Cardona Galindo reitera en la entrevista que el apoyo ciudadano se ha apagado y no cree que vuelva a suceder como a finales de 2014, después de los hechos violentos en Iguala. «Ya no, yo creo que ya no. Al inicio sí parece que todo mundo se sumó; ya tiene rato que no veo ese apoyo. El movimiento se desgastó; y estamos en otra cuestión. Ahorita ganó la democracia, ganó López Obrador, muchos piensan que ganó la izquierda histórica. No es cierto».

«Ganó el expriismo y el perredismo reciclado. Ganó un priismo trasnochado, pero no ganó la izquierda. Alguien por ahí escribía en El Sur que el triunfo de López Obrador es el triunfo de Carmelo, Genaro y Lucio. Mentira. Ni siquiera ganó el izquierdismo de Latinoamérica, como por ahí decían. No. Sólo se va a administrar con tres principios: no robar, no mentir, no traicionar al pueblo. Ésa es la innovación. No hay mucho más. No hay el retiro de las calles del Ejército. No veo más que el “vamos a sembrar muchos árboles”, pero ¿qué clase de árboles se van a sembrar?», cuestiona el periodista.

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