S U P L E M E N T O

Número 82. Año 2. 6 de mayo de 2019. Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.

Suplemento de antropofagia cultural, etnicitaria para afroindios y
no-afroindios de Guerrero y de Oaxaca, y de todo el universo oscuro.

VERDADEROS NEGROS

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Gonzalo Aguirre Beltrán

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Los Yalunka, que pertenecen al grupo Soso, son llamados también Sulima. Habitan al norte de las tribus costaneras y comparten de oeste a este un territorio ocupado también por otras poblaciones mandingas, como los Kuranko, del grupo Malinké, los Konno, del grupo Vaí; todos, en la frontera septentrional de Sierra Leona; los Weima, Gbanga y Gios, en la frontera septentrional de Liberia.

Al norte también en la intersección de las fronteras de Sierra Leona, Liberia y la Guinea Francesa, en el círculo llamado Kissidougou, situado entre los 10° grados de longitud y los 8° de latitud norte, habita la tribu Kissí, que dio su contingente a las cargazones destinadas a México. Los Kissí son clasificados por Johnston dentro del grupo Bulom, pero se hayan separados considerablemente de sus parientes por tribus mandingas que ocupan las tierras intermedias.

Los Kissí, llamados Giji por sus vecinos Malinké, se dividen en tres subtribus, a saber: Kissi-tungi, Kissi-teng y Kissi-kama. Una subtribu más, mestiza de Kissí y Kurenko, recibe el nombre Toli.

Las tribus enumeradas en los párrafos anteriores que, en ocasiones, entraron a México con su propio apellido, fueron más conocidas a partir del siglo xviii con la general designación de negros Gangá. J. M. de la Torre, en el pasado siglo, los sitúa en la costa de Cabo Palma y al sur de la cordillera de Kong, es decir, en el Hinterland de Sierra Leona y Liberia.  Gangá en realidad no determinaba una tribu de negros, sino toda una congénérie de tribus que participaban en común la cultura mandinga, ya sea por mestizaje o por aculturación; en efecto, Gangá no parece ser sino la contracción de Gangará con los moros y algunas tribus mandingas conocen la familia Mendé. Ello nos explica el hecho de que estos negros entraron a menudo con la doble designación. Ortiz, en la discusión del origen de estos negros señala las siguientes dobles designaciones: Ganga-Mani, Ganga-Kiss, Ganga-Fay, Ganga-Gora y Ganga-Cono, entre otras, que pueden fácilmente identificarse como Mendé, Kissí, Vaí, Gora y Konno; unas propiamente mandingas y otras simplemente bajo su influjo y vecindad.

Al este de las tribus antes mencionadas, ocupando la costa y parte de las tierras interiores de la mitad oriental de Liberia y de la mitad occidental de Costa de Marfil, se extiende el grupo de habla Kru, a que ya hemos hecho referencia. Sus individuos, conocidos por los ingleses con el nombre de Kruman, entraron a nuestro país con la designación de Cetres, introducidos por la Compañía del Mar del Sur, cuando se hizo el asiento con Inglaterra. El nombre es una corrupción de la denominación portuguesa de uno de los ríos de la costa, Rio dos Cestos, que dio origen también al locativo Cetre-Kru, pueblo establecido en la desembocadura del sistema fluvial mencionado. Delafosse divide a estos negros en dos grupos: los Bakwé o Kru occidentales y los Beté o Kru orientales.

Los Bakué comprenden: 1) Los De, que habitan Monrovia y el bajo río de Saint Paul; 2) los Gibby, situados en el río Duqueah y Cabo Mesurado; 3) los Gbassa, que se extienden de Bafou al río Junk; 4) los Krao o Kru propiamente dichos, que ocupan la costa de Nifou a Gafou; 5) los Grebo, que habitan en la desembocadura del río Cavally, y fueron conocidos en América por negros Caballos; 6) los Tepo, al norte de los anteriores; 7) los Plapo, en el curso inferior del río Tabou; 8) los Abrinyo, localizados en Bebery; 9) los Pia, que ocupan la cuenca del río San Pedro; 10) los Hwiné, que habitan en la región de Victory; y 11) los Bakwé, que viven entre el Cavally y el Sassandra. Johnston añade a estas tribus los Silon, los Putu y los Padebu, situados en las tierras interiores entre el río Saint John y el Cavally.

Los Beté ocupan el territorio situado entre el Sassandra y el río Bandana, tanto en la costa como en el interior. Comprende a las siguientes tribus: 1) los Dyida, 2) los Kwaya, 3) los Godye, 4) los Neyo, 5) los Kwadya, 6) los Beté, y 7) los Bobwa. Los Dyida, que habitan el norte de la laguna Lahou, comprenden entre sus subtribus a los Galo, que entraron a México con el nombre de Galu.

 

São Jorge da Mina

 

Al mismo tiempo que los portugueses establecían en Santiago de Cabo Verde la llave de su comercio de esclavos, y en Sierra Leona la trata de la malagueta, en lo que luego hubo de llamarse la Costa de Oro fundaron la fortaleza de São Jorge da Mina, destinada principalmente al rescate del precioso metal. En el pueblo nativo de Oddena, el navegante Diogo de Azambuja, llevando como oficiales a los capitanes de navío Gonzalo de Fonseca, Ruy de Oliveira, Juan Dodríguez Gante, João Alfonso, João de Moura, Diogo Rodríguez Inglez, Bartolomé Díaz, Pedro de Evora y Gómez Aires, todos ellos célebres por sus descubrimientos y por haber sido el tronco de la familia de comerciantes o esclavistas que alcanzaron notoriedad en los dos siglos siguientes, desembarcaron en 1482 con un cuerpo de tropa y constituyeron la famosa fortaleza. Posteriormente, para apoyar y abastecer el punto fortificado, en lugares de la costa situados a este y oeste, levantaron otros fuertes en Axim, Shama y Accra; de estos últimos, sólo el constituido en Axim en 1605 y bautizado con el nombre de São Antonio tenía efectiva importancia militar.

Al contrario de Cabo Verde, Mina nunca fue abierto al comercio extranjero, pues el valor que por entonces se daba al oro era muy grande. Las naciones del norte europeo, no conformes con el monopolio portugués, desde la segunda mitad del siglo xvii llevaron sus barcos hasta las cercanías de la fortaleza en empresas de rescate; esto hizo que la factoría de Mina decayera; para 1589 no había ya quien arrendara sus rentas, para 1637 cayó en poder de los holandeses. En manos de estos adquirió un nuevo auge, no precisamente en el trato del oro, sino en el de negros; convirtiéndose en el curso del siglo xvii en el centro militar y comercial de Holanda en el África. Esta nación, siguiendo los pasos de Portugal, construyó en las cercanías de Elmina —nombre dado por los vencedores a la antigua fortaleza— diversos fuertes menores en apoyo del principal. La hegemonía que por entonces lograron los holandeses se vio pronto estorbada por Inglaterra, Brandemburgo y Dinamarca, que en la misma costa y en no pocas ocasiones en la misma inmediación de los establecimientos de Holanda, fundaron factorías que impidieron la exclusividad comercial. Los holandeses, en un principio, combatieron por el monopolio con relativo éxito. En 1665, el almirante De Ruyters, por ejemplo, arrebató a los ingleses su fuerte de Kormantyn; pero no lograron mantener ésta, su hegemonía, y para 1847 Elmina era una fortaleza imponente, pero inútil, pues los neerladeses habían dejado de ser una potencia marítima.

La importancia que se dio a este lugar puede apreciarse por la simple enumeración de las fortalezas que, en un espacio de sesenta y cinco leguas, se construyeron durante el curso del siglo xvii. Ya hemos mencionado a las portuguesas; las restantes naciones esclavistas las fundaron en los siguientes puntos: Holanda: en Mouree (1624), en Boutry (1640), en Sekondi (1640), en Shama (1640), en Kormantyn (1650), en Accra (1650), en Komenda (1687) y en Apam (1687); Inglaterra: en Cape Coast (1659 y 1662), en Anamabou (1673), en Accra (1673), en Komenda (1687), en Dixcove (1691) y en Winnebah (1694); Brandemburgo: en río Príncipe (1682) y en Akwidah (1685); y Dinamarca: en Cristiansborg (1645).

El radio de acción de la fortaleza de São Jorge da Mina o Elmina iba más allá de lo que hoy se conoce como Costa de Oro y puede limitarse, a lo largo del litoral, entre los ríos Bandana y Volta; mientras en el interior alcanzaba hasta el país Mossi-Guronunsi. La región costanera situada entre el primero de los ríos mencionados —llamado río Lagos por los portugueses— y el río Sueiro da Costa, hoy más conocido con el nombre aborigen de río Tano, debido a una curiosa circunstancia fue bautizado con el nombre de Costa de Quaqua. Del río Suerio da Costa al río Volta se extiende la Costa de Oro propiamente dicha.

La costa de Quaqua está formada por una sucesión de lagunas —Potou, Lahou, Bassam, Assinie— en cuyas riberas habitan tribus aborígenes comprimidas contra el litoral por los pueblos de habla Twi. Hábiles navegantes, se acercaban en sus pequeñas canoas hasta los barcos negreros gritando: ¡Quaqua quaqua!, al parecer como saludo. Barbot, que refiere el hecho, supone que a esto debió su nombre la costa y los habitantes. Los Quaqua o Kwakwa fueron conocidos en México, en el siglo xvii, con la designación de Cuacaras, nombre que en el siglo xix se daba todavía a una de las provincias del reino Assinie: Koukuru, sin embargo, como ha hecho notar Delafosse, el nombre no designaba a una sola nación, sino a un conjunto de pueblos. El autor mencionado forma el grupo Kwakwa con las siguientes tribus: 1) Veteré, 2) Aburé, 3) Akyé, 4) Gwa, 5) Ebrié, 6) Alagya, 7) Avikan, 8) Ari, 9) Abé, 10) Adyukru y 11) Ahizi. Los Kwakwa fueron reducidos a esclavitud y vendidos a los europeos por los pueblos de habla Twi. Estos probablemente no los tenían en gran estima, pues daban su nombre, Koakera, al oro de baja ley.

En la Costa de Oro, los autores contemporáneos de la trata anotan una serie numerosísima de pequeños Estados. Dapper, en 1662, fue el primero en suministrar una larga lista de ellos, junto con una insegura descripción; Bosman, en seguida, dio datos más dignos de fe; y Barbot, después, agregó mayores detalles. Con los datos de tales autores se han podido limitar estos pequeños reinos, que, de oeste a este y a lo largo de la costa, eran los siguientes: Adouir, Ankober, Axim, Ahanta, Inkissam, Jabi, Komendo, Fetu, Sabou, Gantin, Akron, Aguna, Acara y Ningo. En las tierras interiores situaban un número infinito de pequeños cacicazgos, entre los cuales los más a menudo anotados eran los de Aowin, Wassaw, Takwa, Tshiforo, Adamsi, Dinkera, Assim, Manpong, Akin y Akwamu; al norte de todos ellos señalaban el fabuloso país de los Akans.

Con la sola excepción de los Accra, todos estos pequeños reinos encerraban tribus de una sola gran familia tribal, la Akan, que comprende a los pueblos de habla Twi. Esta gran familia ha sido clasificada por Delafosse en tres grupos: los Agnai, los Zema y los Twi. Aunque la clasificación del etnógrafo francés ha sido impugnada, a falta de otra mejor que abarque al grupo en su totalidad, será la que seguiremos.

Los Agnai ocupan gran parte de la actual Costa de Marfil francesa, desde el río Bandana hasta un poco más allá de la frontera con la colonia inglesa de la Costa de Oro; sus tribus principales son las siguientes: 1) Brousa, 2) Arishyi, 3) Assinie, 4) Sanwi, 5) Afema, 6) Bettié, 7) Ndenyé, 8) Sefwi, 9) Dadié, 10) Sikasu, 11) Bonda, 12)Kumwé, 13) Bimyé, 14) Bomo, 15) Ndame, 16) Ngamu, 17) Moronu, 18) Ouré, 19) Baulé y 20) Agbenyau.

Los Zema ocupan la costa entre el Assinie y Dixcove, y comprenden dos tribus: los Apolonianos y los Abanta.

Los Twi forman el cuerpo principal de los habitantes de la colonia de la Costa de Oro, y se extienden hasta la parte sur de los Territorios Septentrionales de la propia colonia. Comprenden las siguientes tribus: 1) Los Awutu, que habitan la costa al oeste de Accra, entre los ríos Densou y Fettah. 2) Los Gomwa, de la región de Winnebah. 3) Los Fanti, que se extienden del cabo Tantam a la desembocadura del Prah, es decir, en la región donde fueron establecidos los fuertes de Anamabou, Cape Coast, Ogua, Elmina y Kommenda; con colonias en Shama y en Sekondi. 4) Los Assin, que habitan al norte de los Fanti, entre el río Ayensou al este y los Kyefo, al oeste. 5) Los Kyefo, que están a caballo sobre el río Prah. 6) Los Wassa, que habitan al norte de los Ahanta. 7) Los Akwamu, que habitan la región del Kpong sobre ambas riberas del Volta. 8) Los Akwapim, en el codo del Volta. 9) Los Akim, que habitan al norte de los Awutu. 10) Los Anoum, al norte de los Akwamu. 11) Los Laté, dispersados entre los Akwapin, en la región de Kyerepong. 12) Los Adamsi, que habitan entre el Prah y el Da. 13) Los Denkira, al norte de Wassa, entre el Ofim y el Tano. 14) Los Amansi, a lo largo del Río Oueré. 15) Los Ashantí o Santé, en Kumasi. 16) Los Ahafo, en el valle del Tano. 17) los Brong, que se extienden al norte de los Ashanti, desde Togo, donde son conocidos por Krakyé, hasta Bondoukou, donde reciben el nombre de Gyaman o Abron. La misma tribu es conocida por Okwau en Amina, Boro, en Atabu, y Koranza o Nkoranza, entre los ríos Prou y Volta Negro.

Cardinall, que llama Akan al grupo de habla Twi, lo divide en dos grandes subgrupos: 1) Los Twi-Fanti, que, con ligeras modificaciones, comprenden a los señalados en el párrafo anterior, y 2) los Twi-Guang, que comprenden a los Gondja, Nochumuru, Gnanye, Chakosi y Bowiri, que habitan la parte más austral de los Territorios Septentrionales de la colonia de la Costa de Oro, y que Delafosse olvida en su clasificación.

La larga enumeración anterior, que abarca pequeños reinos, factorías y tribus, la consideramos indispensable dada la importancia que, en lo que se refiere a México, tuvo la importación de esclavos de esta región. Con muy diferentes denominaciones entraron a nuestro país; unas veces lo hicieron con el general de la tribu: Akan; otras con el de la pequeña nación de donde derivaban: Sabú, Fetú, Tacua, Akin y, las más de las veces con el nombre de la factoría de donde eran extraídos: Mina, Koromantín, Anamabu, Accra. Veamos en detalle algunos de los que aparecen en los documentos.

El centro de mayor importancia en la costa, hemos dicho, fue el castillo-factoría de São Jorge da Mina; natural fue que del lugar se tomaran negros y que conducidos a América se conocieron con el nombre de negros Minas, nombre que también tuvieron entre nosotros. Situada la fortaleza en territorio Fantí, se pensó que los negros Minas pertenecían a la tribu aludida; Claridge, sin embargo, cree que los Minas llegaron a la costa en fecha posterior a la emigración de los grupos Fantís y que en realidad no son sino una rama Ashanti.

Estos negros, que propiamente deben ser dominados Mina, fueron sin duda escasos en los mercados esclavistas, dada la pequeñez de la tribu; en cambio, otros negros, también llamados Minas, fueron más conocidos: eran adquiridos en la fortaleza, donde se concentraban esclavos de diferentes procedencias. En tales casos, los esclavos tenían generalmente una doble designación, a saber: el nombre de la factoría y el de la tribu. Con esta doble designación entraron a Cuba, por ejemplo, los Mina-Popós, y al Brasil, Mina-Nagós, los Mina-Kru y los Mina-Santé.

São Jorge da Mina tuvo desde su fundación relaciones comerciales con los lugares vecinos; Pereyra nos informa que a la fortaleza llegaban a trocar oro por productos europeos pueblos cercanos, como los Atis, Akans, Brongs y Gas, a la vez que pueblos establecidos al interior, como los Mandingas y los Sosos. El mismo autor nos dice que los esclavos obtenidos de Benín, en la época temprana de la trata, eran llevados a São Jorge da Mina para su venta. Cuando los holandeses tuvieron en sus manos la factoría siguieron igual conducta; de donde surge la necesidad de dar a los esclavos procedentes de Mina una doble denominación.

Estos esclavos Minas no sólo eran vendidos a los esclavistas europeos, con destino a los mercados americanos; también con los esclavos africanos se verificaban tratos; en efecto, Barros cuenta —1522— que el rey de Portugal mandó asentar factoría en un puerto de Benín llamado Gató, donde se rescataba gran número de esclavos y que, llevados a Mina, se hacía mucho provecho vendiéndolos a los mercaderes del oro, quienes los compraban a doblado precio, para que cargaran sus mercancías.

También de la célebre factoría que nos ocupa, pero con el nombre particular de su tribu, fueron extraídos negros que Pereyra conoció con el nombre de Boroes —apellido que, según Delafosse, reciben los Brong de Atabubu—, pero que hoy día son conocidos sencillamente por Brong. Estos negros son, al parecer, los que entraron a nuestro país con la designación de Bran, y en número considerable durante el siglo xvi. El hecho puede explicarse por los ajustes territoriales y luchas que tuvieron efecto cuando al migrar las tribus del tronco Akan, del país llamado Gyaman, que en sus relaciones míticas sitúan al norte, chocaron entre sí y con las tribus aborígenes con su marcha hacia la costa. Los negros Bran desaparecieron de las listas de esclavos a partir de los primeros años del siglo anotado, fecha en que, al parecer, habían alcanzado cierta estabilidad las tribus migradoras, quedando los Brong, en parte, sometidos a los Ashanti, y, en parte, independientes, cuando algunos grupos alcanzaron el círculo de Bondoukou, un tanto alejados de los peligrosos Santé.

No precisamente de la factoría de Mina, pero sí de su inmediata cercanía, fueron arrancados los negros que entraron a México con el nombre de Xabú. En efecto, uno de los pequeños reinos de la Costa de Oro, que ya hemos mencionado, era el de Sabou. Sólo alcanzaba una legua de profundidad y se extendía de Mouree a Anamabou. En él se encontraba establecido el fuerte holandés de Nassau y, según Barbot, alojaba gran suma de negros Akans. Los Xabús, igual que los Komanis, Fetús y los Fantís, se consideraban en la actualidad como individuos de una misma tribu, la Fantí. Rattray considera a los Fantí como una rama de los Brong, que en su migración del país de Gyaman lograron alcanzar la costa, constituyendo una tribu separado, mientras el tronco de donde derivaron permaneció al norte.

Una tribu que hemos mencionado a menudo y que no pertenece al tronco Akan es la de los negros que habitan Accra y la costa que continúa a este puerto hasta el Volta: es el grupo tribal conocido por Ga-Adangmé, que forma un eslabón entre pueblos Twi y los Ewé, que ocupan el territorio situado al este. Estos negros, llamados por Dapper Acaras y por Labat, Aqueras, entraron a México con el nombre de Acras.

 

[La población negra de México]

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