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Los intereses oscuros del ambulantaje, autoridades y delincuencia

Andador Zapata. Zona "caliente". [Foto: Trinchera]

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Los vendedores ambulantes del Andador Zapata, del centro de Chilpancingo, se han convertido en un problema para gobierno municipal. Intentan reubicarlos, pero ellos se oponen. Los desalojan, y ellos toman las calles, se defienden. El Ayuntamiento les dice que violan la ley; ellos responden que pagan a Gobernación por su permanencia. Les advierten que serán detenidos; ellos también amenazan: quitarán al alcalde, porque votaron por él. «Nosotros lo pusimos; nosotros lo quitamos», advierten.

Siete de la mañana del lunes 29 de abril. Agentes de Dirección de Gobernación y policías municipales llegan al andador Zapata, esquina con Nicolás Catalán, en pleno centro de Chilpancingo. Su misión consiste en hacer que se cumpla el acuerdo del cabildo, de que ya no instalen sus puestos en el andador más de setenta comerciantes ambulantes.

Media hora después comienza el operativo. Unos treinta policías municipales con equipo antimotín se colocan en las orillas del andador, vigilantes, a la expectatitva. Un Policía lanza la advertencia: «A partir de ahora queda prohibido la instalación de puestos ambulantes en el Andador Zapata, los que se pongan serán sancionados por la ley».

Los comerciantes observan, se agrupan en un local establecido de películas ‘piratas’, para platicar. Se preguntan: ¿Qué pasa?... ¿Por qué no nos dejan instalar los puestos?... ¿Qué vamos hacer?... Y comienzan a lanzar consignas contra los policías: «Déjennos trabajar»… «No al desalojó».

El operativo sorprendió a los comerciantes, pues aseguran que desde hace siete años han venido pagando cien pesos semanales a Gobernación municipal, para que les permitan vender, y nunca habían sido molestados.

Alrededor de las nueve de la mañana explota la inconformidad colectiva. Los comerciantes salen del local de películas y discos ‘piratas’ para encarar al director de Gobernación, que se encuentra a unos metros de ellos. Le reclaman lo del operativo. El funcionario argumenta que son órdenes del cabildo y que sólo cumple la ley. Los ambulantes no aceptan la solución que les ofrecen, rechazan la reubicación en la plaza Unidos por Guerrero.

Al filo del mediodía, los vendedores ambulantes protestan en la Plaza Primer Congreso de Anáhuac, frente a la entrada del palacio municipal. Lanzan consignas a todo pulmón: «No al desalojo»… «Queremos trabajar», y piden audiencia con el presidente municipal, Antonio Gaspar Beltrán.

A gritos, le recuerdan a Toño Gaspar que votaron por él en la elección del 1 de julio 2018, y que ahora está traicionando al pueblo al no dejarlos vender.

Después de dos horas de espera sin conseguir la audiencia requerida, los vendedores se van a la entrada del paso a desnivel y se plantan allí para impedir el paso de los automóviles. A media calle, colocan rejillas de las que usan para exhibir sus mercancías, para colgar sus pancartas de reclamos: «Nosotros te apoyamos y ahora nos das la espalda»… «Toño votamos por ti y ¿así nos pagas? »… «Te dimos el voto, te dimos confianza y tú nos quitas el trabajo”.

 

Dos versiones sobre el desalojo

 

Durante el operativo en el Andador Zapata, el director de Gobernación, Daniel Acuña, argumentó que el operativo fue para rescatar espacios públicos, y advirtió que ya no se permitirá el ambulantaje en esa zona.

Entrevistado por los reporteros, el funcionario declaró que se terminará con el ambulantaje y se rescatará el centro de la capital. El Andador Zapata sólo es el comienzo; posteriormente, se harán más operativos en todas las calles aledañas al centro, anticipó.

Para combatir el ambulantaje, dijo que habrá vigilancia permanente por parte de la dirección de Gobernación, así como de la Secretaría de Seguridad Pública, a fin de evitar que el Andador vuelva a ser invadido.

La versión más aceptable de por qué el operativo contra los ambulantes es la del secretario de Seguridad Pública Municipal, Edgar Caín Pérez Burciaga, quien reconoció que más que recuperar el espacio público, en el Andador Zapata se han venido cometiendo delitos como robos, asaltos, extorciones y homicidios.

Pérez Burciaga va más allá, y sostiene ante la prensa que los comerciantes ambulantes se organizaban y habían adquirido un coto de poder con actores externos, incluso con puestos establecidos que sacaban sus mercancías al andador.

Los obligaban a pagar cuotas y los extorsionaban, acciones que luego concluían con otro tipo de delitos, homicidios.

 

Homicidios

 

Como a eso de las once de la noche del lunes 22 de abril, balacearon a tres muchachas y a un muchacho a unos metros del Andador Zapata, en la esquina de las calles Galo Soberón y Teófilo Olea, justo a tres cuadras del zócalo. Una de las chicas murió al instante de un balazo en la cabeza; las otras dos quedaron heridas en piernas, brazos y muslos. El hombre salió ileso.

La joven asesinada, Lizbeth, trabajaba en una cervecería del Andador. Cuando las atacaron, ella y sus dos amigas, Ana Karen y Anayeli, acababan de salir de trabajar.

En la versión de la policía, el ataque se consumó cuando las tres jóvenes se encontraban en la esquina citada en compañía de Jovani, novio de una de ellas. Dos de ellas estaban montadas en una motocicleta roja que el joven conducía, cuando un coche negro con vidrios polarizados se paró frente a ellos y sus ocupantes les dispararon.

Tres días después, el jueves 25 de abril, murió en el hospital una de las dos jóvenes que resultaron heridas. Una fuente del Ministerio Público reportó que Ana Karen, de diecisiete años de edad, murió durante la madrugada de ese jueves, mientras que Anayeli todavía permanecía hospitalizada.

Al otro día, el viernes 26 de abril, la Fiscalía General del Estado informó que Belén «N», La Güera, fue detenida por el presunto asesinato de dos jóvenes en un atentado cometido la madrugada el 23 de abril.

En un comunicado se informó que elementos de la Policía Investigadora consiguieron la prisión preventiva contra la mujer. La detenida, dice el comunicado, es también señalada como responsable de delitos como extorsión, secuestro y varios homicidios cometidos en la capital del estado.

El gobierno del estado, a través de su vocero en el tema de seguridad, Roberto Álvarez Heredia, confirmó la aprehensión de la La Güera, como probable responsable de lesiones y homicidio cometido a tres mujeres, a partir del ataque registrado en la calle Teofilo Olea y Leyva, en el centro de Chilpancingo.

 

Datos reveladores

 

Una comerciante del Andador Zapata que pidió no publicar su nombre asegura que la Güera «es gente muy poderosa, gente que tiene relaciones muy raras con quién sabe quién. Por culpa de La Güera ahora ya no nos dejan vender».

Explica: «Ella, La Güera, era la que cobraba la cuota; aquí sabemos que ella amenazó a las tres muchachas que mataron aquí abajo. Ese día del lunes, La Güera acudió al negocio y les pidió la cuota a las muchachas; ellas eran nuevas ahí, apenas habían llegado, como no le hicieron caso, vea lo que les pasó. Yo veo que a La Güera la entregó su propia gente… lo que pasa es que ya andaba muy crecidita».

 

La defensa

 

El lunes 29 de abril, alrededor de las doce del día, un grupo de vendedores ambulantes protestó en el ayuntamiento de Chilpancingo. Le exigieron al alcalde Antonio Gaspar Beltrán que los dejen seguir vendiendo en el Andador Zapata.

En la protesta, los comerciantes denunciaron que han recibido amenazas de muerte por parte del crimen organizado; incluso, familiares de La Güera dijeron tener miedo de tales amenazas.

Cerca de las cinco de la tarde, los comerciantes bloquearon la avenida Benito Juárez en el cruce con la calle Francisco I. Madero, y la principal consigan fue que los dejen trabajar porque no son delincuentes.

Hasta el sábado 5 de mayo, policías municipales y agentes de Gobernación continuaban resguardando el Andador Zapata para evitar que regresaran a instalarse los vendedores ambulantes.

En contraste, el andador que conduce del zócalo a la calle Morelos, el que une el Andador Zapata con la avenida Miguel Alemán, el que va hacia la calle Hidalgo y el acceso sobre el paso desnivel, frente a la Catedral de la Asunción, es decir, todo el primer cuadro del zócalo, continúan plagados de puestos ambulantes.

El pasado 12 de marzo, Gobernación municipal retiró los puestos de fritangas que a diario se instalan en el acceso norte del zócalo, pero a partir de entonces, tales puestos siguen siendo parte del paisaje urbano del centro capitalino.

«Parece que viene otro grupo que quiere tomar el control del Andador; como ya no está La Güera, que era la cabecilla, ahora están buscando quién será la nueva o el nuevo jefe. Mientras, no nos dejan vender. La policía vigila para que no vengan otros a tomar el lugar», concluye la comerciante.

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