OPINIóN #958

En las secciones sindicales de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y la Sección IX en la Ciudad de México se refugió la oposición a partir de las consignas de luchar contra el charrismo sindical y por la independencia sindical, entre otras. Pero Gordillo Morales contaba con operadores políticos, miembros del sindicato, a favor del entonces partido único, lo que la situaba como necesaria e indispensable para el poder. Esta condición, entonces, le permitía obtener favores del presidente en turno, tal y como sucedió con el propio Salinas de Gortari, luego con Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y con Felipe Calderón Hinojosa. En cambio, con Enrique Peña Nieto la espada de Damocles cayó sobre su cabeza y la eliminó de la presidencia vitalicia del SNTE y la llevó a la cárcel.
«Las instituciones de educación superior –nuestras universidades en el estado– siguen encerradas en paradigmas teóricos anglosajones y eurocéntricos, que hacen ilegible la problemática actual; y la clase política gobernante está intelectual y moralmente incapacitada para poder hacer una lectura contextual de los desafíos que se viven. Por supuesto, lo más preocupante es que se sigan repitiendo discursos viejos y totalmente alejados del contexto en el que vivimos. Ejemplos sobran de ese tipo de discursos políticos que nada tienen que ver con nuestra realidad.

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