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ROGAZ, EJEMPLO DE MUJERES EN LUCHA

Integrantes de Rogaz. Presencia de las mujeres. [Foto: Hercilia Castro]

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La lucha de las mujeres por la igualdad y equidad de género ha sido denostada y minimizada desde siempre, y la violencia contra ellas ha crecido exponencialmente en los últimos años. Tan sólo en tres años hubo sesicientas mujeres asesinadas, pese a la alerta de género en nueve municipios de la entidad, según datos del Observatorio de Violencia contra las Mujeres Hannah Arendt.

Pero aun así, mujeres guerrerenses han protagonizado luchas titánicas contra intereses políticos, megaproyectos y la impunidad.

 

La defensa de la bahía de Zihuatanejo

 

Una mañana de 1994, Obdulia Balderas Sánchez oyó un estruendo en el mar. Se trataba de la maquinaria que empezó a trabajar en la extinta playa del Almacén del proyecto Puerto Mío en una obra que más tarde destruiría esa playa pública que servía de pequeño resguardo natural para las embarcaciones y productos del mar. Obdulia Balderas llamó a una estación de radio para denunciar el daño. En la emisora se encontraba el alcalde y atendió la denuncia. La constructora paró la maquinaria y se retiró. Así comenzó la lucha ambiental por la defensa de la bahía de Zihuatanejo, una lucha que durará varios años.

Obdulia Balderas Sánchez no es nueva en la defensa de los derechos humanos. Profesora en las preparatorias 2, 7 y 17, se une al movimiento universitario por la defensa de la UAGRO en la década de los setenta, justo en el tiempo en que Rubén Figueroa Figueroa gobernaba, y tanto activistas como estudiantes, profesores y ciudadanos en general, eran perseguidos sin tregua, encarcelado, desaparecidos e, incluso, ejecutados extrajudicialmente.

Originaria de Xitinga, Guerrero, tuvo que enfrentar desde muy joven el ser madre soltera y criar a cinco hijos. Eso no la detuvo para estudiar biología y convertirse más tarde en académica. Para Obdulia, la vida cambió al llegar a la costa, al puerto de Zihuatanejo.

«Cuando llego a Zihuatanejo, fue porque había pedido mi cambio. Llegué decepcionada de lo que se estaba viviendo en el país; por ejemplo, la matanza del 2 de octubre, que muchos padres decían: “Qué bien, qué bueno que les pongan un hasta aquí a esos revoltosos”. Y a mí me dolía, porque, no eran mis hijos, pero eran hijos de alguien, y a alguien le dolían», dice.

A sus 84 años, la presidenta de la Red de Organizaciones y Grupos Ambientalistas de Zihuatanejo AC (Rogaz), expresa que las mujeres siguen siendo excluidas desde siempre, y no se les reconocen sus derechos. «En el campo, cuando el campesino siembra, el hacer el itacate y llevarlo es tarea de la mujer, como madre o como hija. Y mientras el varón come, ella ayuda a deshierbar o chaponar. Sin embargo, a las mujeres en el campo nunca les han sido reconocidos sus derechos y las han tratado con discriminación, pues al morir su pareja las tierras las heredan los hijos varones, y ellas no son reconocidas en el reparto», expone.

Cansada por el paso del tiempo, pero completamente lúcida, señala que los gobernantes hombres son quienes aprueban proyectos ecocidas, y considera que, en la fecha del 8 de marzo, las mujeres marchan en todo el país en la misma exigencia por sus derechos, pero la respuesta cada año, es nula ante la desigualdad y violencia que se sufre como mujer.

Para ella, ser integrante de la Rogaz ha sido una misión incansable ante los megaproyectos aprobados desde el propio gobierno federal.

Pero no sólo la profesora Obdulia aparece en el mapa de la lucha contra la privatización de la bahía de Zihuatanejo. María de Lourdes Armenta Solís, contadora de profesión; Érica Serrano Farías, abogada ambientalista, y María Luisa Martínez son también personajes clave en la defensa por un puerto con playas públicas, la defensa de reservas ecológicas y contra los megaproyectos que se han impuesto desde la Federación desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari hasta un decreto para la privatización de toda la bahía hasta la laguna de Barra de Potosí, firmado por Felipe Calderón Hinojosa, y que salió del puerto gracias a la resistencia social en 2014.

En el caso de María Luisa Martínez, dedicada ahora totalmente a su familia, fue subdirectora de Ecología en el primer trienio perredista encabezado por Amador Campos Aburto, logrando lleva a cabo a iniciativa para que  Adferi Consultores Ambientales, llevaran un exhaustivo estudio sobre la biodiversidad de Zihuatanejo, su deterioro ambiental, su futuro como puerto, un mapa de riesgos y propuestas para minimizar la polución. María, también fue parte clave de la Rogaz en la lucha contra la privatización.

Érica Serrano Farías, exiliada del puerto de Zihuatanejo, encabezó la defensa legal y presentó el caso de la contaminación y daños ambientales causados por el consorcio Punta del Mar o conocido por los lugareños como Puerto Mío (ahora con la razón social World Mark), ante el Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA), junto con el Centro de Derechos Humanos, Agustín Pro Juárez.

Lourdes Armenta, también integrante de la Red, ha continuado en la defensa de los recursos naturales, y a sido una crítica férrea de leyes como la de las Zonas Económicas Especiales  (ZEE) y ante megaproyectos que han tratado de imponerse.

Obdulia Balderas, Érica Serrano, Lourdes Armenta y Luisa Martínez, también han sufrido a lo largo de activismo, amenazas de muerte que obigaron a algunas a replegarse.

 

Isabel Garibo, en defensa del Huamilule

 

Isabel Garibo ha enfrentado una lucha desde 2008 contra el megadesarrollo de la empresa Interad SA de CV, la cual ha querido despojarla a ella y sus once hermanos, de 98 hectáreas del cerro del Huamilule, ubicado en Barra de Potosí, municipio de Petatlán.

En 2008, esta empresa llegó a la zona con Roberto Mario Guala, apoderado legal de está, o eso alegaba ser, el proyecto en cuestión que pensaban realizar abarcaba las 98 hectáreas de Cerro de Huamilule para un resort de lujo, tiendas comerciales, spa, torre médica, zonas de esquí, cabañas y zona de deportes acuáticos sobre el cuerpo de agua de la laguna de Barra de Potosí, todo el proyecto autorizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).  Como todos los proyectos turísticos de lujo que se han asentado a lo largo del paisaje costero nacional, siempre, sin el estudio de la Manifestación de Impacto Ambiental.

El 28 y 1 de marzo de 2009, en el encuentro de la Red Manglar Internacional que celebraba su visita en Guerrero, Isabel Garibo acompañada de dos de sus hijas, se presentó a exponer su caso ante diversas organizaciones nacionales defensoras del manglar como Bios-Iguana de Colima. Esa misma tarde, las organizaciones fueron a ver el terreno que pretendía despojar a Garibo Vargas.

Meses más tarde, las amenazas contra los Garibo tomaban el color de órdenes de aprehensión giradas en contra de Isabel y su esposo Eulises Damián, teniendo que interponer un amparo. Pero a pesar de la resistencia de Isabel, a casi once años, aunque logró expulsar a Interad y que comprobó tener títulos de propiedad, el peligro de ser despojada la acecha.

Mientras vende su pescado, trata de sonreír ante las preguntas de la reportera, y espera que la acompañen en su lucha por la defensa de su tierra. Desde lo alto del cerro del Huamilule, se observa la laguna de la Barra de Potosí, el mar y, sí, las ballenas que pareciera se detienen a saludar.

La lucha por la defensa del medio ambiente en la Costa Grande, también va encabezada por las mujeres, mujeres que luchan contra la desigualdad, y sobre todo, contra los embates de la privatización desde la Federación.

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