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MÁS ALLÁ DE LA BÚSQUEDA DE LOS FAMILIARES DESAPERECIDOS

Buscadores. Tarea ardua. [Foto: José Luis de la Cruz]

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Hombres y mujeres de playera blanca, con la foto de un familiar desaparecido colgada al cuello, llegan a la explanada de la Catedral de la Asunción de María, en Chilpancingo, y forman una cruz en el piso con carteles y sobre la fachada de la iglesia cuelgan lonas con decenas de rostros.

Se trata de la avanzada de la Cuarta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, en su primer día en la capital del estado. El resto de la caravana se quedó en Iguala para participar en una protesta de familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa el 26 y 27 de septiembre del 2014 en aquella ciudad. Por la noche, llegarán y se reunirán con el pequeño grupo de familiares que se adelantó para hacer difusión en espacios públicos.

El grupo se apresura a repartir postales en alusión a la Cuarta Brigada, y en tono amable explican quiénes son, y conminan a los transuéntes a que si saben de sitios donde puede haber fosas clandestinas en Chilpancingo lo informen, con ellos o de forma anónima escribiendo en un papel y depositándolo en las alcancías de limosnas de cualquier iglesia de la ciudad.

A quien se detiene a leer los carteles, le explican que si se encuentran en la misma situación pueden darle más información y quizá, si lo desean recibir ayuda.

En la caravana abundan las mujeres, en busca de sus hijos, hijas, esposos o hermanos, algunas de avanzada edad, pero que no se rinden: para ayudar a otras familias, para informar, para gritar justicia y para buscar a sus seres queridos.

 

Guadalupe Rodríguez Narciso y María Herrera Magdaleno

 

María Guadalupe Rodríguez Narciso, representante del Colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos, Secuestrados y Asesinados del Estado, busca a su hijo, Josué Molina Rodríguez, que desapareció en junio de 2014. Ella es parte de esta brigada de búsqueda, y tiene la esperanza, junto con el resto de familiares, de encontrar como sea a sus seres queridos.

María Guadalupe dice que esta Brigada pretende frenar las desapariciones forzada y el asesinatos de personas, y agrega que afortunadamente desde que iniciaron los trabajos en la Cuarta Brigada hubo respuesta solidaria. «Mucha gente se está integrando y se está preguntando qué actividades hay para estar con nosotros», apunta.

Invita a los pobladores de Chilpancingo a que se solidaricen con su dolor y su grito de angustia, y se unan a la búsqueda.

Remarca que vienen en son de paz, sin buscar culpables, que solo quieren de vuelta a sus hijos, «como estén y donde estén», y pide a las organizaciones sociales y organismos de derechos humanos que no los dejen solos.

María Herrera Magdaleno es originaria de Michoacán, pero está desplazada y refugiada en la Ciudad de México, y busca a cuatro de sus hijos que desaparecieron en dos hechos distintos.

Esta vez le tocó estar en Chilpancingo, solidarizándose y apoyando a otros familiares que viven el mismo calvario que ella.

«Que sientan que venimos a apoyar, que venimos a ayudarles, aunque sabemos que el lugar a donde volteemos hay mucho dolor, mucho sufrimiento. Hay mucha gente que se está muriendo de ese dolor y con esa angustia. Ahorita les queremos pedir que se acerquen, que vean de qué forma nos podemos ayudar mutuamente», expresa la mujer.

Manifiesta que lo que quieren es hacer comunidad y así seguir caminando, además de buscar a sus familiares, contribuir para resarcir el tejido social desde la raíz para que sea más fácil.

Con la Brigada se busca que las personas que se acerquen a los integrantes de la carava sientan consuelo y arropados; además, tengan un motivo para seguir viviendo su dolor, expone.

A los delincuentes que perpetraron las desapariciones les dice: «Les decimos que se toquen el corazón y que vean el dolor tan profundo que han dejado en tantas familias. Todas las familias mexicanas estamos desechas por tanto dolor: el dolor de no saber de nuestros hijos, el dolor de ver a nuestros nietos que se han quedado si la figura paterna o materna. Eso duele profundamente».

 

Obispo Salvador Rangel Mendoza

 

El día que llegó la caravana, a las siete de la noche el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, ofició una misa en presencia de los integrantes de la Cuarta Brigada, en la catedral de la Asunción de María.

En la misa, los familiares mostraron al frente de la iglesia unas lonas alusivas a la búsqueda de sus seres queridos, con leyendas como: «Red de víctimas de Guerrero».

En la homilía, Salvador Rangel pidió solidaridad con el dolor de las familias, y que desde la iglesia católica se brindara apoyo con una palabra de aliento; acercamiento, y en la medida de sus posibilidades solidaridad.

Además, lamentó que «en los 12 años, desde (el presidente Felipe) Calderón hasta hoy, han sido desaparecidos 122 mil personas. No se sabe dónde están. Ahí en Iguala tenemos casi 100 cuerpos que nadie reclama, en Iguala tenemos casi 500 desaparecidos. Llevamos también del periodo del (expresidente) Peña Nieto para acá llevamos casi 40 mil desaparecidos. Y lo que es más doloroso, casi la mitad son jóvenes».

El obispo confesó que hay familias que se acercan a él para pedirle su ayuda, porque acaba de desaparecer algún familiar, y que dentro de sus posibilidades hace llamados de auxilio y solidaridad, y que en ocasiones ha dado resultados.

Sobre las autoridades, resaltó que oficialmente no han dicho gran cosa sobre esta situación, y que con este nuevo gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se han hecho demasiadas promesas, pero no se ha abordado abiertamente el caso de los desaparecidos, apenas el de los 43 normalistas de Ayotzinapa con la creación de la Comisión de la Verdad. Pero apenas son 43 casos de 40 mil desaparecidos tan solo en el último sexenio.

Por lo tanto, dijo que ante ese panorama las familias han tenido que ir con pico y pala a abrir la tierra para buscar fosas y localizar cuerpos done quizá estén sus familiares, ante  “una respuesta tibia de las autoridades”.

 

Sensibilizar en las escuelas

 

Durante los dos días de trabajo de la Brigada en la capital, además de la actividad en iglesias y en campo, se dedicó un tiempo para trabajar con jóvenes, padres de familia y maestros de una secundaria y una telesecundaria.

El objetivo en las escuelas consistió en sensibilizar sobre el trabajo de la Brigada, pero también frenar que más jóvenes se involucren en hechos ilícitos, además de tomar conciencia del autocuidado que deben tener, como el de estar en constante comunicación con sus familias.

El primer día, un grupo de teatro junto a familiares víctimas acudieron a la telesecundaria Armando Chavarría Barrera, ubicada en la colonia Nueva Imagen en la periferia de la capital.

Las escuelas que se eligieron para hacer los trabajos, están localizadas en zonas con altos índices de violencia.

El encargado de dirigir la actividad en escuelas fue el profesor Lamberto Castro de la Cruz, quien forma parte del Colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos, Secuestrados y Asesinados del Estado, quien desde el año 2016, cuando fue asesinado su hijo Kevin Castro Domínguez, decidió unirse con otras víctimas.

Ahí comenzó un camino al lado de los niños, niñas y jóvenes para acompañarlos en su proceso como víctimas.

En esta ocasión, el profesor estuvo al frente del trabajo que se hizo en las escuelas junto a colectivos como Circolo y La Mancha.

El profesor declaró a Trinchera que estaba entusiasmado, pues se impartirían talleres de reconstrucción de paz y tejido social, además de cómo pueden autocuidarse.

Refirió que se les haría saber en los talleres que cuando los jóvenes salgan de casa siempre deben estar comunicados con sus padres y amigos, avisar dónde están, porque es necesario ante la violencia que se vive.

Añadió que las dinámicas que se harían ejemplificarían el sentir de la ausencia de un ser querido, y de esta manera crear conciencia y sensibilidad.

Lamberto Castro señaló que cada uno debe ser consciente de que todos están en riesgo de desaparecer, y si esto pasara cuál sería el sentir de sus familiares, por lo que esperaba que lo que se viera en estos talleres se platicara en casa, por más fuerte que pareciera.

El profesor expuso que otro objetivo era que después de estos talleres, en la misma escuela los profesores replicaran acciones para hablar de valores.

Agregó que uno ya no debe hacer caso omiso ante la violencia que existe,  tal como lo hacen las mismas autoridades.

Para él era un aprendizaje, pues debe de haber temas de reflexión en las escuelas, por lo que al siguiente día acudieron a la colonia del PRD a la secundaria del lugar para replicar las actividades, pues ahí es entrada y salida de la sierra donde han surgido hechos de violencia.

 

***

 

Los integrantes de la Cuarta Brigada llegaron a Guerrero el 19 de enero, y se concentraron en un primer momento en el municipio de Huitzuco.

En total participaron 180 personas a lo largo de 15 días de trabajo, entre ellos, familiares de 19 estados; organizaciones de la sociedad civil; centros de derechos humanos; psicólogas e integrantes del magisterio; religiosas; obispos; hermanos y padres.

Los municipios en los que se trabajaron los tres ejes que le dieron dirección a la Brigada, que son trabajo en escuelas, trabajo en iglesias y la búsqueda de campo, fue en Iguala, Cocula, Huitzuco, Chilpancingo y Tepecoacuilco.

De Acuerdo al reporte que hizo la Brigada al término de los trabajos, fue que se encontraron siete cuerpos, casi 100 restos óseos, ropa, zapatos, carteras, dentaduras y pertenencias personales.

Los participantes utilizaron técnicas de excavación con pico, pala y brocha; identificación y conservación de restos, y posteriormente los hallazgos fueron entregados a las autoridades para su resguardo.

En el primer día de búsqueda en la capital, el 28 de enero en la colonia Las Terrazas, luego de una intensa búsqueda, hasta que el sol permitiera hacer los trabajos, se encontraron dos fosas con restos humanos, además de ropa y zapatos. Ese día el personal de la Procuraduría General de la República (PGR) se negó a hacer el levantamiento de los hallazgos, según por falta de permisos.

En el segundo día de búsqueda, la caravana pretendía salir desde temprano; sin embargo, las autoridades que acompañaron la Brigada dijeron que no lo harían, pues estaban cansados porque un día antes habían trabajado hasta muy tarde.  Después de mediodía, por fin se pudo reanudar la búsqueda.

Más restos humanos se localizaron este día.

Cabe destacar que en estos puntos donde fueron hallados los restos óseos, ropa y zapatos eran sitios que la Fiscalía General del Estado (FGE) ya había explorado anteriormente.

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