Ramiro Paz. Compromiso.
Entrevista con Ramiro Paz, artista plástico

EL ARTE, PARA DAR VOZ A LA GENTE

Segunda de dos partes

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Que el arte debe ser verdad para ser arte; si no tiene que ver con la verdad, sobre todo social, el arte es un engaño, decía en la primera parte de esta entrevista el cuileño Ramiro Paz.

En esta segunda parte de la entrevista, este joven artista plástico continúa con la distinción entre lo que se hace para vender y lo que se hace por necesidad de expresión, sobre todo, para dar voz a la gente. Además, habla de cómo comenzó a incursionar en la pintura y en el movimiento sociopolítico que a principios de los años 2000 utilizó una identidad llamada afromestiza o afromexicana o negra para «rescatar» lo propio. Ramiro Paz también aborda uno de sus métodos de trabajo, consistente en seleccionar un tema y, a partir de ahí, investigar para, precisamente, conseguir que su arte sea verdadero. De cómo la pobreza lo obliga a optar por soportes y técnicas en las que no tiene que gastar el dinero que no tiene.

RP: Ahora, que si alguien puede estar al servicio de la política: puede uno, hasta cierta medida, en cierto punto, trabajar para algún político. Que alguien te diga: «¿Sabes qué? Mira…».

–No tanto a alguien, a una persona, sino a una idea política, a la expresión de la gente, como en este caso… que se puede convertir en un panfleto: está primero la idea de lo que se quiere expresar…

–El comercial, obviamente… hay un gran número de pintores que se dedican a eso, porque, como es comercial… es prácticamente alguien que hace cuadros «bonitos», que de pronto se hace popular, es muy fácil que se vaya por ese camino, ¿por qué?, porque no va a pasar hambre, va a vivir cómodamente y no se va a preocupar de quién va a comprar este cuadro, ¿no? Y alguien que hace un trabajo político, sí es como un poco de estar batallando. Sí se vende, pero no de esa manera, porque ya no está trabajando para el mismo público, ya está trabajando para otro mercado… Son personas que, aparte de que deben tener un poco de economía, también deben estar interesados en esa parte política. Y es cuestión también de ideales. O sea, son dos mercados diferentes.

–Decías que en el grabado que apenas reprodujeron hay una persona de origen afro (y que fue reproducido en la primera parte de esta entrevista). Tú has incursionado en ese tema, el llamado tema afro… Platícame sobre eso.

–Bueno. Cuando me di cuenta de este tema, había un sacerdote aquí al que la mayor parte de la gente lo conocía a él. Entonces, yo tuve un acercamiento y me di cuenta de que el pintor Mario (Guzmán), que era el que daba los talleres… incluso, fueron los primeros talleres gratis, para pintar, para niños de la zona afro: aquí, en Cuaji, en El Faro, incluso en Marquelia. Por ahí me enteré que, en aquel tiempo fue hasta en Cruz Grande, Puerto Escondido; abarcó Costa Chica, en lo que es Guerrero y Oaxaca. Esos talleres empezaron en el 2003, más o menos, tal vez antes. Cuando yo me integré fue en el 2004. Fue entonces cuando nosotros, aparte de talleres de pintura, ya personalizados nada más para los jóvenes con más talento, también teníamos estas charlas, como se hizo con el padre Glyn. Nos prestaba libros; incluso leímos a Luther King, a personas que estuvieron con eso del movimiento afro en diferentes países. También, muy poquito, leí a Gandhi y a Mandela. También estuvimos estudiando el arte africano porque para nosotros era la base para saber también de dónde partir y qué es lo que realmente queríamos rescatar de la cultura. Yo pienso que, ahorita, en la actualidad, se ha estado perdiendo bastante. Por ejemplo, las chilenas ya las revuelven con el son artesa, las expresiones de la danza de los diablos, igual. Todo se va modificando…

–¿Y eso qué tiene que ver con el trabajo que tú haces?

–Yo creo que tiene que ver en el sentido de que, cuando nosotros los jóvenes empezamos con el padre Glyn con esto, fue de no perder la cultura. No en el sentido de que hay que estar en contra de lo moderno, ¿no?, sino más bien es como que hay que saber quiénes somos, primero, hay que tomárnoslo con calma, hay que ver quiénes somos, cuáles son nuestras culturas, ¿no?, porque la cultura no es nada más una danza y ya, sino que tiene que ver desde todo.

–Y tú, ¿cómo llevas eso a lo que haces?

–Por ejemplo, cuando yo voy a pintar algo… hay un tema, cuando se habla de que llegó un barco, se hunde un barco que traía a los africanos, por ahí del año 1500, y pues me nace el interés de hacer un cuadro… ya tiene bastante tiempo que hice este cuadro, fue como en el 2005, 2006… yo me doy a la tarea… digo: «Bueno, voy a ver qué tanto es verdad y qué tanto es mentira»… porque, yo, al menos, eso es lo que me interesa, hacerle un poco al antropólogo, por así decirlo, antes de hacer algo. Empiezo a investigar en internet cuáles son los barcos que se fabricaban en aquel tiempo en España y, curiosamente, cuando voy a El Faro en aquellos tiempos, están los restos del barco. Y, bueno, voy contando las velas, cuántas velas tiene… se ven varias características del barco, y ya, con ese pequeño rompecabezas, con esas pequeñas piezas que se rescatan allí, me voy al internet y vi que sí, que efectivamente era un barco español que esos tiempos… de hecho, me enteré que Francia tenía también como una flota de barcos, que ellos mismos fabricaban sus barcos, pero también, este barco, por ser tan veloz, incluso era de los más veloces en aquellos días, se lo compraban a España. Y, bueno, fue algo que yo descubrí en base también a querer hacer el trabajo.

Igual también pasa con la danza de Los Diablos: veo fotos de hace… o sea, las más viejas que yo me encuentre; platicando con personas que son danzantes o que fueron danzantes, no voy con alguien que va pasando por allí, o sea, que no sabe nada. ¿Qué creo que yo que es lo que ahorita se está como distorsionando bastante? Por ejemplo… no estoy en contra de los colegas pintores, yo creo que todo mundo merece una oportunidad, pero, también, dependiendo de qué trabajo se pretende hacer. Por ejemplo, si yo pretendo preservar, conservar una culta afro, que tenga todos los ingredientes afrodescendientes, no puedo traer a alguien que tenga una cosmogonía diferente, que sea indígena, que todo su mundo y sus colores sean diferentes. Y resalta. No es estar en contra de otras culturas, de otras formas de ver las cosas, pero, cuando ya es algo íntimo, algo íntimo que sólo corresponde a los afrodescendientes, vernos nuestras caras, ver nuestras problemáticas y nuestras soluciones también, es cosa de escucharnos; entonces es cuando nosotros traemos algo diferente, algo distinto, que por coincidencia del destino es algo que tiene mayor peso, es la única voz que se empieza a escuchar, entonces es cuando ya empieza como a perderse aún más. Todavía ni siquiera rescatamos nuestra propia cultura y ya la estamos perdiendo, o lo poquito que ya se había rescatado, ya se empezó a perder de nuevo, porque no tenemos esa fuerza.

–Lo que pasa es que todo lo humano es pura mezcla y se está rehaciendo siempre. Por ejemplo, Los Diablos: es obvio que los materiales que usaban para su vestimenta y sus máscaras, muchos de ellos ya no existen, así que los hacen con lo que tienen a mano. Pero, regresando a lo que tú haces. ¿Qué estás haciendo ahorita?

–Ahorita, dentro de mis planes… ahora sí que voy conforme al momento. Por ser yo una persona de condiciones económicas… por ser pobre, vivo al día, ¿no? Me fui un año a la ciudad de Los Cabos para trabajar, porque aquí en el pueblo se paga muy barato y te ocupan todo el día. Entonces, yo, como, también, aparte de artista soy una persona que tiene que comer, que tiene que vestirse, así que de repente dejo de pintar por estar trabajando y ya, cuando tengo un pequeño ahorro, me pongo a pintar. Así, hablando de planes, como tal, no los hay. Ahorita, lo que he estado haciendo artísticamente son grabados en madera, que tienen que ver, obviamente, con el tema afrodescendiente; pintura en acrílico y también algunos retratos a lapicero. La verdad, no sabría decirte cuáles son mis planes, porque me puedo ir otra vez a Estados Unidos de indocumentado. No sé…

–Y, ¿algún proyecto creativo, alguna obsesión?

–Todo lo que he estado haciendo ahorita es lo que quería hacer desde hace tres años, dos años para acá, y ahora ya lo hice. Estoy haciendo todavía algunas piezas. Sí me gustaría cambiar un poco de lo que he estado haciendo, porque primero hacía grabado, grabado en madera con algún tema, por ejemplo, del campo, del que está trabajando en el campo, y ahorita me gustaría mucho hacer más realista, hacer algo, algunos retratos de algunas personas, en pintura acrílica o retratos a lapicero. Me gustaría bastante trabajar con cuerpos humanos, en el sentido de contratar algunos modelos, pero sí se me hace complicado porque… igual hay algunas personas que dicen: «Oye, yo quiero que me dibujes, yo quiero que me pintes». Pero, para mí es muy penoso decirle a alguien o pedirle a alguien el favor de que me permita dibujarlo o pintarlo, y yo no tenga manera económica de cómo responderle. Así que es algo que se ha estado estancando; la verdad, no lo he podido hacerlo, pero espero, muy pronto, poder hacerlo.

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