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DESDE HACE CUATRO AÑOS EL DIF PROVEÍA DESAYUNOS QUE NUNCA LLEGARON A LOS ALUMNOS

Mercedes Calvo. Sólo palabras. [Foto: Internet]

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Durante cuando menos cuatro años, el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF Guerrero) destinó a la escuela primaria Silvino Añorve Dávila alimentos no perecederos del programa Desayunos Escolares, en la modalidad caliente, pero éstos nunca llegaron a los alumnos.

Como suele ocurrir en muchos de casos similares, las autoridades educativas dicen no tener conocimiento del asunto, o minimizarlo, o buscar excusas.

Hace unos días, el nuevo gobierno municipal de Cuajinicuilapa, a través del DIF municipal, realizó un par de asambleas de padres de familia para conocer la situación y las circunstancias del programa en esta escuela, tal y como lo había hecho en otras escuelas del municipio, donde se encontraron irregularidades similares.

Pero un caso grave es el de esta escuela de la cabecera municipal.

Madres de familia de la Silvino Añorve  dijeron que en la primera asamblea no hubo concurrencia, y que a la segunda convocatoria llegaron más madres y padres, sin precisar el número; en ésta, ellas se enteraron que la escuela estaba adscrita al programa de desayunos calientes.

Esta prestigiada escuela primaria, del turno matutino, tiene inscritos alrededor de 530 alumnos.

A los asistentes a la segunda reunión se les hizo raro –comentan– que ningún padre o madre de familia tuviera conocimiento de que desde hace unos cuatro años a la escuela se le hubiese dotado de muebles para cocina y de módulos de alimentos no perecederos.

Excepto los maestros, quienes sí tenían conocimiento; o eso dijo la directora del plantel, Yadira Cruz: que solamente una ocasión, en el año 2018 (agosto o septiembre) les dotaron de los módulos de alimentos, los cuales se vendieron porque no se sabía qué hacer con ellos, y el dinero está en resguardo de la dirección.

Pero de lo demás, nada dijo la directora de esta escuela primaria en esa asamblea.

El DIF Guerrero, además de mobiliario para la cocina, dota a las escuelas que tienen este programa de un módulo (o despensa) de desayuno escolar caliente por cada 15 niños para 20 días hábiles.

Cada módulo contiene ocho kilos de leche descremada en polvo, 20 latas de atún en agua, tres litros de aceite vegetal, cuatro kilos de arroz, 10 kilos de masa en polvo, un kilo de soya texturizada, seis latas de ensalada de legumbres, cuatro kilos de frijol, un kilo de lentejas, un kilo de habas, un kilo de garbanzo, dos kilos de avena, 500 gramos de carne de res seca, 750 gramos de amaranto y 12 sobres de pasta de harina de trigo.

A la escuela primaria Silvino Añorve Dávila llegaban 37 módulos de alimentos no perecederos cada 20 días hábiles; para recibirlos, el director anterior, Víctor Manuel Estrada, y la directora actual tuvieron que firmar y sellar la documentación respectiva, aseguran; no puede ser que no estuvieran enterados, razonan algunas madres de familia.

Pero, ahora, la directora dijo no tener conocimiento de esta situación anómala, excepto porque sí recibió una dotación en agosto o septiembre, curiosamente después de que el presidente municipal (el priista Constantino García Cisneros) perdiera la elección mediante la cual pretendía reelegirse en el cargo.

En contraparte, en esta escuela primaria se ha privilegiado la venta de almuerzos a los alumnos por parte de personas externas, quienes pagan una cuota diaria a la dirección por ese permiso.

No está demás anotar que esos «alimentos» que les venden a los alumnos como almuerzo no corresponden con los incluidas en el llamado «plato del buen comer», recomendado por la Secretaría de Educación Pública, cuyas características y propiedades se enseñan en las escuelas primarias.

Tampoco está demás anotar que la mayoría de los «alimentos» que les venden a los escolares son industrializados (o usan ingredientes que lo son para elaborarlos) y con sustancias prohibidas por la propia SEP para ser consumidos por los escolares, y  que son fuente de azúcares simples, harinas refinadas, grasas y sodio, que no cumplen con los criterios nutrimentales.

Los ingresos diarios a la dirección por este concepto pueden llegar hasta los dos mil pesos; cuando han sido cuestionados, los directores responden que ese dinero se utiliza para gastos internos de la escuela: hojas, material de oficina, etc.

Una madre de familia apunta que la escuela forma parte del programa de escuelas de calidad, por lo que supone que a la dirección llega dinero para ese tipo de gastos; sin embargo, al inicio de este ciclo escolar les pidieron cien pesos de cooperación para una barda.

Por su parte, el DIF Guerrero asegura que «los desayunos calientes y fríos son diseñados con base a los criterios de calidad nutricional y acompañados de acciones de orientación alimentaria. Asimismo, se capacita al personal de apoyo para que conozcan el servicio que se proporciona, así como de las dotaciones de cada día, de acuerdo al grado de nutrición de los consumidores».

Pero, aunque aparecen como «beneficiarios» del programa, los alumnos de la Silvino Añorve no reciben servicio, ni sus padres tenían conocimiento del mismo; y ahora que conocieron esta situación, en la segunda asamblea, ocurrida hace unos veinte días, decidieron seguir incluidos en el programa… pero nadie de ellos tiene tiempo para participar en el comité de elaboración de los desayunos, ni en el de vigilancia del funcionamiento de la cocina escolar (la cual, por cierto, en este plantel, no existe).

Esta situación es generalizada en el municipio de Cuajinicuilapa: en la escuela Salvador Añorve Martínez, por ejemplo, los módulos o despensas de plano se venden, a decir de padres de familia de la misma; lo mismo ocurre con la Vicente Guerrero.

Aunque hay escuelas cuyos padres de familia y maestros, tanto de la cabecera municipal como de algunas localidades del municipio, están solicitando que el programa se aplique en sus planteles; incluso, en algunas, los padres ya se están organizando para recibirlo, aunque apenas están en trámites de solicitarlo.

Hace unos dos meses, la presidente del DIF Guerrero, Mercedes Calvo, presumió que en todo el estado se entregan 41 millones 778 mil raciones de desayunos escolares calientes y fríos al año.

Según el discurso que la presidente del DIF hiciera en la entrega de mobiliario escolar, a fines de octubre de 2018, «son los niños, niñas y adolescentes en condiciones de riesgo y vulnerabilidad, que asisten a planteles oficiales del Sistema Educativo Nacional, los cuales se ubican en zonas indígenas, rurales y urbano-marginadas principalmente y que es prioridad del gobierno federal y estatal dotar a los escolapios de una buena alimentación para que de esta manera se evite la deserción escolar y poder contar con ciudadanos altamente calificados que puedan representar a su estado y a su país».

Sin embargo, en varias escuelas de este municipio, la intención de proporcionar buena alimentación a los alumnos y lo que ello conlleva no se cumple, como en el caso de la escuela Silvino Añorve Dávila, cuya directora acaba de firmar la renuncia a ese programa, dadas las circunstancias anómalas habidas allí.

A lo mejor firmó el documento porque no quiere que se escarbe más en el asunto –aventuró una madre de familia–, porque los padres de familia, en la reunión, acordaron que no se fuera el programa de la escuela.

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