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ERASMO ELOÍSA, DESAPARECIDO POR LA POLICÍA ESTATAL

Don Erasmo Eloísa. [Foto: Redes sociales]

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Doña Martha espera noticias sobre su esposo, Erasmo Eloísa Eloísa, desaparecido el 2 de mayo de este año. Espera con la humildad de la mujer abnegada, cariñosa y afable que anhela el retorno de su cónyuge después de la jornada. Pero así espera desde hace tres meses que la Policía Estatal se llevó a su marido.

Martha no tiene posesiones, sólo cuenta con su familia y su esperanza. Se dedica, como la mayoría de los azuetenses, a vivir del turismo. Es comerciante informal y va al día para mantener a los suyos.

Para ella, aún es increíble que los Estatales se hayan llevado a su esposo. No entiende por qué lo hicieron. Relata que el 2 de mayo, mandó a su esposo a las 8:00 de la mañana a que hiciera las compras, pero ya no regresó, pues fue detenido por una camioneta de la Policía Estatal.

«Ese día lo esperé; como no llegaba pensé que se quedó a platicar con sus amigos. Se llegó la tarde y no aparecía; entonces, me empecé a preocupar. Pero lo esperé. Pasó esa noche y seguí esperando». Por testigos, Martha supo que en la tienda de su vecino, a unos 150 metros de su hogar, pasó una camioneta de la Estatal, la cual le dijo a don Erasmo que se lo llevarían a un anexo por estar tomando en vía pública. Sin embargo, Erasmo no es alcohólico.

El testimonio del testigo, que pide el anonimato por temor a represalias, es que «en ese momento pasa la Estatal, y se viene contra ellos, pero su esposo no estaba tomado; entonces, se van sobre él y lo agarran, pero él no mete las manos, deja que lo agarren y se lo llevan; y yo les pregunté por qué se lo llevan. Y contestan que porque estaba ebrio, que se lo llevaban a un anexo. Y les respondí que ése era derecho de la esposa, no de ellos, y además no está borracho».

En el momento, Martha recalca que fueron tres personas quienes le dijeron que los Estatales, se habían llevado a su esposo, pero por el temor, no fueron al MP a testificar contra esa policía.

Martha decidió ir por sus propios medios a las oficinas de la Estatal; sin embargo, le negaron que hubieran detenido a Erasmo. «Y yo le entregue una foto… y borrachos no agarramos, agarramos gente en otras cosas. Entonces me regresé a buscar en todos los anexos. Fui al hospital. A la academia».

Narra que el 3 de mayo que fue a levantar la denuncia, fue tratada de forma déspota, además del retraso de horas. Como a los tres días, la familia de Erasmo se entera por el mismo ministerio público, que habían ido a recoger un cuerpo. Pero no era su esposo.

Después de 10 horas de estar en el Ministerio Público, un abogado los lleva a la parte trasera de las instalaciones y les pregunta a quién buscan. Los familiares le dan las señas de Erasmo, y el servidor público lo reconoce. Les dice, que probablemente ya se fue a casa con sus hijos: «Ah… es don Erasmo. Sí estuvo aquí, pero ya se fue».

«Le contesto que soy yo la que tiene los hijos, que tengo tres muchachas, y que él no puede tener más hijos porque él siempre ha estado conmigo», dice Martha.

Asegura que el MP se puso nervioso entonces, y les reviró que no puede levantarla, por lo que lo reportaron y por el reclamo les abren la carpeta de investigación.

Otra irregularidad descubierta por los familiares, fue que dicha acta no existe en la Fiscalía, no llegó la denuncia levantada, ni existe el nombre del señor Erasmo en el registro de víctimas, aseguran los familiares.

«Me dicen que tarda tres meses en un anexo. Pero si estuviera ahí, ya hubiera salido. Tengo miedo por mis hijas, de que nos amenazan, de que les pase algo. Él se dedicaba al comercio; era lo único que hacía. No era malo, no era peleonero, y siempre estaba conmigo», dice Martha con los ojos anegados.

El llanto le impide hilar palabra. Su nieta aparece y la abraza amorosa, mientras le dice con inocencia: «Mi mamá no llora, no ha llorado, ha estado tranquila».

«Fuimos al hospital, a la policía, a todos lados, y no aparece, ¿está muerto?», pregunta la niña de unos cinco años. «No, mi niña, no está muerto, ya te dije que se fue a trabajar muy lejos, pero va a regresar», contesta Martha.

«Es de día, es de noche, y no aparece. Se va la noche, y no regresa el día; ese día no llega. Me levanto a las 11:00; a las 12:00. Lo espero, se va todo el día, toda la noche, y no llega. Mi niña pregunta a qué hora va a llegar, se está tardando. Le digo que se fue lejos; y él no hacía nada, era muy bueno, era muy conocido. Yo no sé por qué le hicieron daño… yo lo quiero; lo que quiero es que regrese, que regrese a casa», Martha llora otra vez.

Estrella agrega que no le han hecho llegar los resultados del ADN, a pesar de que ya son tres ocasiones que le toman la muestra para descartar con el cuerpo que llegó esa noche al MP. No sabe qué está pasando, y no les dan explicación alguna las autoridades.

La carpeta de investigación tiene el número 3330, por el delito de desaparición de personas doloso. Firma la denuncia el Ministerio Público de la Unidad de Investigación 3 del Distrito Judicial de Azueta, la licenciada María Dolores Cuevas Cruz.

«No entiendo por qué se llevaron a mi padre; tenía 58 años, era un señor que no se metía con nadie. Nosotras lo que queremos es saber dónde está. Si estuviera muerto, pues tendríamos dónde ir a ponerle flores, pero no tenemos nada. Y eso es peor, no saber cómo está mi papá, si come bien, si tiene sed, si está enfermo. Es peor estar así. Nosotros sólo queremos saber dónde está», reclama Estrella.

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