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Despidos en El Sur:

LA DECANDENCIA DE UN MEDIO ACREDITADO

Beatriz García y Eric Chavelas (a la derecha) en el programa Reporteros S.O.S. [Foto: Yener Santos]

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Lo que durante días circuló como un rumor, se confirmó el miércoles 6 de septiembre. El periódico El Sur, el medio de mayor impacto en Guerrero, despidió a nueve de sus trabajadores, bajo el argumento que «atraviesa por una crisis económica a causa de la falta de pago de convenios publicitarios por parte del gobierno del estado y del Ayuntamiento de Acapulco, por lo que se vio obligado a reducir su planta laboral».

Los despidos se dan en un contexto en el que a escala nacional varios medios, entre ellos, Reforma y Milenio, han despedido a periodistas. Pero en el caso de Guerrero, el caso generó polémica porque contradice la línea editorial de un medio que se presentaba como crítico e independiente, defensor de las buenas prácticas del periodismo.

Desde hace 25 años que la primera edición llegó a los lectores, El Sur se distinguió por ser el único medio con estándares profesionales en Guerrero, y por dar voz a los que no la tenían, con lo que se fue ganando un lugar entre los lectores y los distintos sectores de la población, en un contexto en el que la mayoría de los periódicos, por no decir todos, estaban al servicio del poder.

Quizá por ello, el proyecto que surgió como una manera diferente de hacer periodismo en Guerrero, congregó a los mejores reporteros locales de la época, así como a varios que vinieron de la Ciudad de México, la mayoría de los cuales abrazaron el proyecto con convicción y compromiso hasta convertirlo en el mayor referente del periodismo guerrerense y dotarlo de prestigio dentro y fuera de la entidad, razón por la cual, estos despidos han recibido el rechazo del gremio.

 

La junta

 

De acuerdo a los reporteros despedidos, el 14 de agosto, los directivos de El Sur, encabezados por el director Juan Angulo y su esposa Maribel Gutiérrez, se reunieron con los trabajadores para informarles que la empresa atravesaba por una crisis económica a causa de que el gobierno del estado les había disminuido el monto del convenio de publicidad oficial, y de que el ayuntamiento de Acapulco no les pagaba la publicidad desde febrero.

Ante los trabajadores, los directivos plantearon una serie de medidas para enfrentar la crisis: los principales directivos, Juan Angulo y Maribel Gutiérrez, dejarían de cobrar dos meses; a los demás directivos se les reduciría el salario; los trabajadores que desearan podían hacer un año sabático sin goce de sueldo pero sin perder la antigüedad laboral; despidos voluntarios y, entre otras cosas, que sólo habría tres despidos. Además, se comprometieron a publicar un desplegado para informar a los lectores de la crisis.

 

El despido

 

Beatriz García, reportera con casi cuatro años de antigüedad, fue una de las primeras despididas. Su llegada a El Sur fue por méritos personales, desde su corresponsalía en Chilapa entre 2014 y 2015, justo en el periodo en que se eleva la violencia en esa región.

Durante su corresponsalía en Chilapa, trabajó por honorarios, es decir, por nota, de 80 a 100 pesos la nota publicada, práctica que continua ejerciendo el diario con algunos de sus corresponsales. Tras el brote de la violencia en Chilapa, Beatriz García fue invitada a colaborar en Chilpancingo a finales del 2015 e inicios del 2016.

A mediados de agosto de este año, la reportera se encontraba de vacaciones cuando sus compañeros de trabajo le informaron de la junta con los directivos. «Me incorporé a trabajar; nunca fui citada por el abogado, a diferencia de mis otros compañeros. Una tarde cuando llegué a la oficina de redacción, me encontré al abogado y me dijo: “¿Eres Beatriz García?… ¿Ya sabes o te digo?... para evitarme el choro”. Me notificó que estaba despedida y que era mi último día en El Sur, que redactará mis notas de ese día y que al otro día no me presentará».

Las afrentas contra Beatriz García no culminaron ahí. Al día siguiente, cuando se supone que ya estaba despedida, ella no se presentó a trabajar, pero al mediodía le llamaron por teléfono para pedirle el adelanto de sus notas, porque le dijeron que ella tenía órdenes de trabajo para ese día. Ella contestó: «¿De qué se trata? El abogado me dice que estoy despedida, los directivos no me informan y ustedes quieren notas».

Eric Chavelas Hernández es un fotoperiodista con más de 25 años de trayectoria, 21 de ellos dedicados a El Sur, a quien incluso el propio director Juan Angulo puso de ejemplo ante los demás trabajadores en la reunión del 14 de agosto, por su solidaridad con el medio en dos de las crisis que atravesaron hace años, en una de las cuales trabajó un año sin salario; es decir, donó su sueldo a El Sur para que éste saliera a flote.

«Mi verdad y la verdad de El Sur, porque el abogado Altamirano ya inició una campaña de desprestigio en mi caso, porque yo no estoy aceptando la liquidación que me están dando. Me reconocen ocho años de los 21 que trabajé en El Sur; lo grave es la manera y la forma del despido, es un atentado a la libertad de expresión; lo vemos así porque de un día para otro te dicen que estás despedido (…) después de que nos enteramos de que varias compañeras habían sido despedidas, nos reunimos e hicimos un documento para pedirle al director Juan Angulo una junta, en la cual haríamos una propuesta; en ningún momento escucharon nuestras propuestas; al contrario, al día siguiente, un sábado, me llama el abogado y me dice que estoy despedido. Ellos señalan que hay crisis financiera, pero lo raro es que no se está tocando a familiares de los directivos de este periódico», expuso el fotoperiodista el sábado 8 en el programa Reporteros S.O.S. que se transmite desde Chilpancingo por Radio Universidad.

En ese mismo espacio de la Asociación de Periodistas del Estado de Guerrero, también se oyó la versión de Alina Navarrete Fernández: «Despedida de El Sur. Antes decía: “soy la reportera de El Sur”; ahora digo: “la despedida de El Sur”. Siempre tuve el sueño de trabajar en El Sur, precisamente por la línea editorial que se decía tener y por la forma en que ejercen la labor otros medios. Hoy, tristemente se está comportando como lo hace el Estado, pero ahora lo hace con sus trabajadores. Se revirtieron dos despidos, después de que el 6 de septiembre fuimos a la Junta de Conciliación: Carmen Vega Guzmán, que está embarazada, y Carlos Delgado, quien está incapacitado. Pero es una intención de silenciarnos, de dividirnos».

La reportera que se había empeñado en cubrir la fuente de Educación para El Sur, relata que si ella y sus demás compañeras aceptaron la liquidación fue porque fueron casi obligadas. «Es cierto: en la parte legal están bien. Pero las formas, las practicas, el olvido de la parte humana, hacen o hicieron que uno quisiera salir corriendo de ahí y decir: “ya no quiero estar más aquí”», explica.

 

APEG repudia despido de trabajadores del periódico El Sur

 

La Asociación de Periodistas del Estado de Guerrero (APEG) repudió los despidos, tanto de Acapulco como de la capital del estado.

En un comunicado publicado en sus cuentas de Facebook y Twitter, la agrupación independiente cuestionó la determinación que tomó el medio de comunicación y se comprometió a acompañar a los reporteros, editores y administrativos despedidos en su proceso de liquidación.

En el documento, la APEG consideró que la supuesta crisis, «de ninguna manera puede ser motivo de que se deje sin empleo a trabajadores que son sustento de sus familias», y agregó: «En caso de ser cierta esta situación –la cual contradicen sus planas llenas de publicidad–, deja muy mal parada a la empresa, ya que cualquier medio que se precie de apegarse a los tres principios básicos de la ética periodística (crítica, independencia y compromiso social), debe de basar su economía en su circulación y en la publicidad comercial, y no en un esquema de ingreso cuestionable por derivar de la relación perversa de la prensa con el poder».

La agrupación apunta que los únicos culpables de los despidos, «son los directivos de la empresa a quienes faltó voluntad y creatividad para enfrentar la presunta crisis con alguna medida que no recayera en el eslabón más débil de la cadena informativa, el reportero».

También critica la forma en que fueron despedidos, ya que, apunta, «exhibe la imagen incongruente de un medio que se asume aliado de las causas justas de la sociedad y defensor de los derechos humanos, pero que en los hechos comete atropellos atroces en contra de sus propios trabajadores».

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