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Organizaciones sociales de Chilapa:

REPLEGADAS POR LA VIOLENCIA

Brígida Chautla e Isabel Dircio. Limitaciones. [Foto: Yener Santos]

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En Chilapa, los más de 127 mil habitantes comparten algo en común: violencia e inseguridad. Las más de 140 comunidades indígenas y campesinas del municipio, todas con grandes necesidades, hace años tenían como aliados a organizaciones sociales. A partir del año 2104 cuando se encrudeció la violencia, las acciones altruistas en esta región están paralizadas.

 

Consejo Nahua Asociación Civil

 

«Existe una detención total del activismo en Chilapa y los municipios circunvecinos; es un reflejo de lo que pasa en un país como México, donde en los últimos años se apostó a que se pierdan los derechos más elementales, como la vida, la seguridad, la vivienda, la educación y el acceso a la justicia», aprecia Fermín Procopio Tlacotempa, del Consejo Nahua A.C., cuando se le pregunta sobre la actividad de las organizaciones sociales en Chilapa.

Entre el 2011 y 2015, Fermín Procopio, juntó con 55 productores campesinos y artesanos, consolidó un proyecto denominado Tienda Truque, donde el dinero no era esencial; el objetivo era volver al intercambio de bienes a través de la confianza y la palabra, una compraventa habitual donde el dinero no fuera impedimento; además, impulsaba la creación de la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur (Unisur) en el municipio de José Joaquín de Herrera, para jóvenes campesinos.

La violencia e inseguridad crecientes en Chilapa, Zitlala, José Joaquín de Herrera y Ahuacoutzingo han detenido la actividad del Consejo Nahua. «A este contexto de violencia e inseguridad, yo lo llamó caos. Y precisamente este caos, nos obligó a los pueblos indígenas a orillarnos, porque la tormenta arrastra con todo; nosotros no podemos ni queremos poner en riesgo a nadie, por eso nos orillamos y que la corriente siga su curso. Decidimos tomar un receso colectivo. En diciembre del 2015, en una reunión anual, decidimos parar y resguardarnos», explica.

En octubre del 2012, Fermín Procopio inició el proyecto Tienda Truque en un local que instaló afuera del panteón, al cual el gobierno municipal concedió licencia de funcionamiento bajo el concepto de «ciber café», porque en su reglamento no están considerados los proyectos alternativos.

La extensa variedad de artesanías regionales: semillas de maíz, chiles, máscaras, trastes y artesanías de barro, petates, cobijas, botellas artesanales, jarrones, comales, aretes, pulseras, fotografías, hamacas, imágenes religiosas, sombreros y demás artículos que eran intercambiados, fue consumida por las llamas la madrugada del 18 de abril de 2015.

En esa ocasión, Fermín Procopio Tlacotempa informó que vecinos del lugar le reportaron que el local se estaba quemando y cuando él llego al sitio, la tienda trueque estaba en cenizas. Públicamente declaró que el incendió del local le pareció muy extraño, porque en su interior no tenía altares con veladoras, ni energía eléctrica que pudiera provocar un corto circuito.

El activista nahua calculó en unos cien mil pesos, lo bienes que productores artesanos y campesinos esperaban intercambiar, pero que se quemaron.

Fermín Procopio demandó al próximo gobierno que encabezará Andrés Manuel López, que no sea omiso ante la situación en Chilapa. «El hecho de que haya ganado Andrés Manuel  López Obrador no es garantía de cambio; si él ganó fue por un descontento social de todos los sectores, un grito desesperado de la situación que dejó el gobierno en turno. No importaba el proyecto político, lo que se necesitaba era sacar al PRI y que se inicie con la reconstrucción del tejido social, porque hemos visto que en estos últimos gobiernos, se implementaron políticas públicas erráticas; sembraron terror y miedo. Por ahora en esta región de Chilapa, la única satisfacción que tenemos es que despertemos cada mañana y veamos el sol, es una región donde tu vida no está garantizada», concluye.

 

Ranferi Hernández y el Movimiento Social de Izquierda (MSI) -organización Vicente Guerrero

 

«Ayer como a estas horas, en el pueblo de Nejapa, se oían cuatro voces inocentes pidiendo auxilio. Casualmente la gente no vio el fuego encenderse… cuatro personas que ligadas familiarmente se vieron privadas de la vida por personas que no saben de valores y principios (…)», posteó Diana Hernández, hija del extinto luchador social Ranferi Hernández, en su cuenta de Facebook la noche del 15 de octubre del 2017.

El texto se refería a que la medianoche del día anterior, el 14 de octubre del 2017, una camioneta fue interceptada sobre la carretera Chilapa-Ahuacotzingo por hombres armados que le prendieron y ahí la dejaron ardiendo en llamas. Dentro estaban los cuerpos calcinándose de Ranferi Hernández Acevedo, exdirigente del PRD en Guerrero, su esposa, su suegra y su chofer.

«Con el asesinato del compañero Ranferi Hernández, nos quedó claro que en Guerrero y en Chilapa no hay garantías de seguridad. Desde hace tiempo, como en el 2014, cuando incrementó la violencia, nos dimos cuenta de que no había garantías ni siquiera para la vida cotidiana; a cada rato suspendían el transporte, no había clases, y cambiamos las estrategias de nuestro trabajo activista; la misma gente nos decía que era peligroso ir a sus comunidades», comenta Abel López, de MSI y la organización Vicente Guerrero que acompañó a Ranferi Hernández en su trabajo social en Chilapa y Ahuacoutzingo.

Ranferi Hernández era un activista político y social en los municipios de Chilapa, Ahuacoutzingo y José Joaquín de Herrera desde 1982 cuando comenzó con promover la consciencia de la desigualdad social.

Su trabajo social y político lo llevó a convertirse en un referente en Guerrero. Apoyó a  Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y participó en la fundación del PRD en 1989. En 1993 apoyó la candidatura a gobernador de Félix Salgado Macedonio por el PRD, y llegó a ser dirigente estatal, en 1994, de este partido; por el cual fue diputado local en la legislatura 54 de 1993 a 1996, periodo durante el cual tuvo mayor acercamiento con grupos campesinos; incluso, apoyó a la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) cuando el gobierno de Rubén Figueroa asesinó a 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas el 25 de junio de 1995.

El papel de Ranferi en el Congreso luego de la matanza, contribuyó en gran medida a la caída de Rubén Figueroa de la gubernatura.

Tras la persecución contra luchadores sociales desatada luego de la aparición del Ejército Popular Revolucionario (EPR) durante la conmemoración del primer aniversario de la matanza, Ranferi Hernández se exilió en Francia de 1997 a 2001; regresó a México a organizar campesinos y continuar con su lucha al lado de los maginados. Fundó el Movimiento Social de Izquierda y, años después la Organización Indígena y Campesina Vicente Guerrero.

A inicios del 2017, Ranferi Hernández declaró abiertamente su apoyo a López Obrador, pero en octubre del año pasado, fue asesinado junto con su esposa, Lucía Hernández; su suegra, Juana Dircio, de 94 años, y su chofer Antonio Pineda.

–¿Qué ha pasado tras el asesinato de Ranferi, qué siguió para ustedes como organización?

–Continuamos trabajando en gestiones como el fertilizante y proyectos productivos, pero lo hacemos por diferentes vías. La movilización es complicada, pero aún se puede hacer. Recordemos que hace un año, hicimos una marcha por el asesinato del compañero Ranferi y con la estructura que tenemos participamos en el proceso electoral apoyando a Morena.

Del triunfo electoral de López Obrador, el ahora representante de la organización Vicente Guerrero señala: «Llegó a la presidencia, y eso lo vemos bien; él fue el único que recorrió diferentes zonas difíciles en Guerrero, como la Tierra Caliente, Quechultenango, Chilapa y Tixtla. Le damos el beneficio de la duda, en cuanto a sus promesas de campaña, porque no fueron ajenas a una realidad que estamos viviendo».

Continúa: «De manera concreta, como organización le pedimos que cree una comisión de la verdad exclusivamente para investigar y resolver los crímenes políticos en Guerrero; la propuesta que se tiene para el caso Ayotzinapa, se debe de tomar como ejemplo, pero para la vía de resolver muchos crímenes sociales».

Planteó: «En cuanto a la cuarta transformación que propone Andrés Manuel López Obrador, nosotros decimos que este cambio no se va a dar si el próximo gobierno no atiende las demandas más sentidas de la población como, la pobreza, la falta de escuelas, el apoyo al campo, el acceso a la salud, a la justicia jurídica y económica».

 

Mujeres indígenas y sus limitantes en el contexto de Chilapa

 

Tras 17 años de trabajo en comunidades de Chilapa y Zitlala, las organizaciones Noche Zihuame Zan Ze Tajome, Zihuame Xotlametzin y la Casa de Atención a la Mujer Indígena (Cami), consideradas agrupaciones hermanas, venían luchando por acceder a recursos de fundaciones internacionales y apoyar a más poblaciones; lo consiguieron a principios de 2015, pero en noviembre de ese mismo año, una fundación de Estados Unidos y otra Europa les notificaron que el gobierno mexicano les había prohibido «viajar, visitar, invertir y apoyar estados en situaciones complicadas como Guerrero».

Isabel Dircio Chautla, de Zihuame Xotlametzin, relata: «Si de por sí las organizaciones y las comunidades estamos olvidadas por las instituciones, el contexto que se vive en Chilapa ha venido a empeorar las cosas. Reconocemos que hemos cambiado nuestra forma de implementar acciones en las comunidades, muchas mujeres ya no quieren acudir a los talleres, a veces no pueden viajar a Chilapa porque el transporte es limitado; los empleos van en decadencia. Entonces, ¿qué hacemos? Seguir trabajando a paso lento».

En septiembre de 2013, las tormentas tropicales Manuel e Ingrid dejaron cientos de damnificados en Guerrero, Chilapa, y los municipios vecinos no fueron la excepción. Isabel Dircio Chautla, Brígida Chautla Ramos y otras mujeres de su organización comenzaron a visitar las poblaciones para contribuir en el tema de salud.

Lo que encontraron fue la necesidad de reconstrucción de viviendas, calles, escuelas y falta de empleos, iniciaron con gestionar recursos y encontraron que una fundación de Estados Unidos y la fundación española Ayuda en Acción, apoyaban proyectos para organizaciones de mujeres.

«Contemplamos ayuda para ocho comunidades de Chilapa, entre ellas, Mexcaltepec, Xicotlán y Yerbabuena, en Ahuacoutzingo. El objetivo: proyectos productivos para mujeres: traspatio, granjas, obras pequeñas, como pavimentación de unos metros de accesos principales y un puente. Todo iba bien, pero en noviembre del 2015, nos comunican que el proyecto debía ser detenido. ¿Qué le dices a la gente?  ¿Cómo quédanos nosotras? Perdemos credibilidad ante eso, pero es una realidad que se vive», explica Isabel Dircio

 

Sanzekan Tinemi y sus productores de Mezcal

 

En enero del 2016, el coordinador del área de apoyo a productores de la organización Sanzekan Tinemi, reveló que en cinco comunidades de Chilapa y Zitlala, 500 personas habían sido desplazadas por falta de empleo, baja venta de sus artesanías; todo por la situación que se vive en esta zona.

Miraflor, Tepozcuautla, Tetitlán de la Lima y  Ahuihuiyuco son las comunidades de Chilapa donde las familias huyeron. Mientras que de Zitlala, fue la comunidad de Quetzalcuatlán de las Palma.

En diciembre del 2015, en la comunidad de Tetitlán de la Lima fue asesinado Moisés Calzada Rendón, quien era un productor mezcalero de Sanzekan Tinemi. Las balas lo alcanzaron en un enfrentamiento entre hombres armados. La muerte de este maestro mezcalero originó miedo en sus paisanos, y semanas después abandonaron la comunidad.

Moisés Calzada, quien era el presidente de la Asociación de Magueyeros y Mezcaleros de Chilapan (Ammchi), es la perdida más grande que ha tenido esta organización campesina. De origen nahua, Moisés Calzada se dedicaba a la producción de mezcal, actividad que heredó de su abuelo y de su padre y a la que dedicó su vida.

El extinto mezcalero vivió el proceso de producción clandestina de mezcal hasta la llegada de su legalización en 1987.

De Sanzekan Tinemi, Moisés Calzada era uno de los productores más queridos y respetados, por su trato con las personas, por su bebida de calidad, y fue pieza clave para que esa organización destacará a escala nacional y, por supuesto, que el mezcal fuera aceptado en las poblaciones urbanas.

 

El Concejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular

 

«En esta región de Chilapa, las organizaciones ya no podemos hacer trabajo porque no podemos ingresar a las comunidades. Ahora los responsables son otras gentes; las poblaciones están sometidas y las organizaciones no somos bien vistas», describe uno de los fundadores y activistas del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular, agrupación surgida en 1992, quien pide el anonimato, porque –dice– aun quiere seguir visitando las comunidades de Chilapa. Pese a las limitantes para el trabajo activista y organizacional, afirma que el orgullo que queda es aún tener contacto con la gente honesta.

Continua: «Nuestra labor era, o es, enseñarles a los pueblos sus derechos, su defensa y su propio sistema de gobierno; la defensa del territorio, el rescate de la cultura. Gracias a ese trabajo de orientación de las organizaciones, en varias comunidades muchas mujeres llegaron a ser comisarias o delegadas. Les enseñábamos qué hacer cuando no eran escuchados; la defensa legal, jurídica y la movilización».

–¿Qué ha pasado con esta agrupación? –le preguntó al activista–. Aglutinó gente, se movilizó, y ahora, ¿dónde está para contrarrestar el contexto en Chilapa? ¿Falló en su labor activista?

–El Concejo Guerrerense 500 años tenía sus límites, eso lo sabíamos, al menos para los no teníamos otros fines. Al interior había y hay varios líderes que fueron con la visión de enriquecerse, y muchos cedieron a crear organizaciones en favor del gobierno, precisamente para dividir al movimiento. Hubo división interna, como lo que está pasando con la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC).

–¿Qué debe hacer el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador para revertir la violencia e inseguridad en Chilapa? 

–Un acuerdo de paz en los pueblos. Que el gobierno no imponga proyectos trasnacionales como la minería. Que nos regresen el artículo 27, donde los pueblos indígenas puedan disfrutar y decidir de las tierras y aguas. En el caso particular de esta región de Chilapa, se debe dar autonomía a los pueblos; y quizá sea viable que se creen nuevos municipios. Chilapa tiene pueblos con mucha población que se le discrimina, están olvidados y tiene problemas muy particulares. Mexcalcingo es una comunidad muy apartada pegado a Acatepec; El Jaguey es otra zona pegada a Quechultenango; sus conflictos son distintos a los demás pueblos. Y San Jerónimo Palantla, otra región apartada y discriminada por el Ayuntamiento. Si el gobierno local no quiere apoyarlos, entonces sería justo que estos pueblos tengan sus propios recursos.

 

 

El trabajo del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), que inició con la promoción de la medicina herbolaria y talleres de promoción a los derechos humanos, dio un giro radical en el año 2015. La violencia que ha dejado muertos, desaparecidos y desplazados en la región, encaminó su lucha hacia la exigencia de justicia.

Esta organización social ha documentado que del 2013 al 2017, cuando se encrudeció la violencia en Chilapa, en el país fueron 20 ciudades con más homicidios dolosos, tres de ellas de Guerrero. Acapulco con 834, Chilpancingo con 260 y Chilapa con 177.

El Centro Morelos ha denunciado que a pesar de diversas operaciones de seguridad y visitas de funcionarios nacionales, hasta la fecha no hay un alto a los homicidios. Cifras de este organismo, indican que en lo va del año suman más de 100 asesinatos en Chilapa, de los cuales destacan: 74 entre enero y febrero, y del 18 de marzo a abril. De estos crímenes, 15 han sido de mujeres.

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebra este jueves 9 agosto, todos los representantes de las organizaciones entrevistadas coincidieron en que «es un día en el que no hay nada que celebrar. Los derechos que tienen los pueblos es por su lucha que han dado. El próximo gobierno de López Obrador no incorporó a los indígenas. Existe racismo por parte de los partidos conformado por mestizos».

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