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Reforma al Artículo 14:

INCOMPATIBLE CON TRATADOS INTERNACIONALES: ACADÉMICO

Zósimo Hernández. Argumentos. [Foto: Cortesía del entrevistado]

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Los legisladores de Guerrero violaron tratados internacionales al aprobar la reforma al artículo 14 de la Constitución Política del Estado, que quita de tajo la autonomía y libre autodeterminación de los pueblos y comunidades indígenas, asegura el exconsultor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en materia indígena Zósimo Hernández Ramírez.

«Es muy sospechoso que legislen al vapor, aunque ya es práctica común. Sin embargo, lo que se percibe es que nunca consultaron a los principales afectados. Si no hubo consulta, por lo tanto es violatorio a los derechos colectivos de los derechos de los pueblos indígenas. Tiene que haber consulta, así lo establece el artículo 6 del convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo es muy claro», cuestiona.

El también catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice que lo que sucede en Guerrero y en otras partes del país, es muy grave, porque se legisla para quitar los derechos y no para reconocer sus derechos. «Aquí la clave está en reconocer, promover, difundir y garantizar los derechos humanos. Y eso lo dice la reforma en materia de derechos humanos de 2011; sin embargo no se está haciendo», plantea.

Aquí, el extracto del artículo 6 del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo que cita Hernández Ramírez: «Al aplicar las disposiciones del presente Convenio, los gobiernos deberán: consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente; Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias, con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas».

En entrevista con Trinchera el académico aborda temas como: autonomía, libre determinación de los pueblos, educación, salud, muerte materna-infantil y los acuerdos de San Andrés Larráinzar y la nueva legislatura, en que el Movimiento de Regeneración Nacional tiene mayoría.

Zósimo Hernández, quien fue observador de pueblos indígenas para la ONU en Guatemala, asegura que ante la diversidad no basta sólo la tolerancia, «pues tolera quien quiere y hasta donde puede», sino que es necesario hacer verdaderos ejercicios de reconocimiento para dar validez a la cultura, las decisiones, las opiniones, la lengua y todas aquellas manifestaciones que impliquen los derechos de los demás.

El ex profesor bilingüe náhuatl sostiene que los legisladores nunca difundieron ni promovieron y menos consultaron a las comunidades indígenas, cómo querían que les garantizaran el ejercicio de los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Agrega: «Las comunidades indígenas pueden quejarse ante la Corte, porque se le violó su derecho a la consulta, previa e informada. Lo que percibimos aquí es que la Reforma se hizo sin preguntar a los principales afectados. Esto pasa por tener legisladores chafas y malos; y no creo que los de Morena vengan iluminados por los pueblos indígenas. Ahora entiendo el tema: legislan para limitar el ejercicio de los derechos».

Originario de Ilamatlán, Veracruz, Hernández Ramírez estudió en la Normal Veracruzana. Debido a problemas de cacicazgo en su pueblo natal, se convirtió en preso político al pronunciarse en contra de las injusticias. Salió libre en 1988, gracias a la campaña de Amnistía Internacional que lo consideró preso de conciencia y ejerció presión para que lo dejaran libre.

El  profesor normalista cuestiona: «¿Cómo le van a quitar la forma de organización de las comunidades indígenas? ¿Cómo van a quitar de la policía comunitaria en Guerrero, en particular si el Estado no existe? El Estado fue incapaz de garantizar el derecho a la seguridad y al libre tránsito en esas comunidades. Los legisladores están ninguneando derechos. Porque son errores de enfoque, de planteamiento y de posicionamiento».

Añade: «Ante esta actitud gandalla de los diputados, lo que le queda a los pueblos con esta reforma es no hacerle caso, simplemente no reconocer esa ley, porque los pueblos indígenas no fueron tomados en cuenta. Claro que pueden acudir a la Corte, pero ahí es un litigio jurídico bastante desgastante y costoso. Ya sé que en Guerrero tienen a Tlachinollan (Centro de derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan) y abogados que les puede apoyar, pero también son muchas vueltas para los comisarios. Si la ley no nos reconoce –porque no necesitamos ser reconocidos un Estado excluyente–, nosotros, los pueblos indígenas, tenemos el derecho a existir y coexistir con nuestras propias leyes, nuestras propias normas de usos y costumbres… entonces, lo que se plantea es la ruptura con el Estado mexicano».

Insiste: «Los derechos colectivos son: el derecho a la libre determinación, a la autonomía, al territorio, a que se reconozcan nuestras propias formas de organización social».

Y aclara que el reconocimiento debe ser tanto de facto como jurídico. «Lo que sucede es que a los pueblos indígenas sólo se les reconoce en el discurso; a sus formas de organización y a cada una de las características que definen su modus vivendi se les ubica en un espacio de ilegalidad», refuta.

–Zósimo, ¿los Objetivos del Milenio sí cumplieron con la expectativa? –trato de extirparle.

–Mira, los Objetivos del Milenio se planteó como agenda de 2000 a 2010; en este periodo, se esperaba que se iban a lograr los ocho objetivos: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; fomentar una asociación mundial para el desarrollo, pero no hay avances, porque fue una agenda de buena voluntad.

Prosigue: «Uno de los objetivos, que para mí es hasta ridículo, plantea disminuir la muerte materno-infantil. Por ejemplo, si tienes cien casos en un año, pero reduces uno, el gran avance es que lograse el objetivo. ¿Por qué no dices abatir, en lugar de reducir? Si revisamos que en Salud, en los tres últimos sexenios (Peña Nieto, Calderón y Fox) abandonaron los hospitales, que de por sí arrastraban muchas carencias: la infraestructura, no había médicos, no había medicinas, sobre todo en zonas indígenas y rurales; es lo que puedo decir de la famosa agenda 2010».

Consultor externo de Unicef, pone el dedo en la llaga en el tema educativo. «Cuando hablamos de educación, tampoco queda claro cuál es la meta… aquí quiero detenerme un poco: la educación indígena sigue siendo una porquería, porque el acceso de los niños a la educación sigue siendo un problema aunque hayan declarado cobertura cien, porque los niños no reciben una educación con pertenencia cultural», recrimina.

El investigador cuestiona el perfil curricular de los maestros bilingües indígenas: «Los maestros, se supone que son indígenas, pero no hablan el idioma de la comunidad; entonces, la educación es accesible, pero no de calidad. ¿Qué tipo de formación tienen estos maestros?, ¿cuál es el enfoque de la educación que le dan? ¿Están realmente respetando las culturas indígenas?», cuestiona.

En su investigación de campo para Unicef en 2006, Hernández Ramírez encontró el caso de una niña ñuu savi (mixteca) de Cuanacaxtitlán, municipio de San Luis Acatlán, Guerrero, la cual, según las autoridades educativas, había obtenido el primer lugar en aprovechamiento, pero su promedio fue de 5.5 en el examen. «La chica estaba reprobada, porque para aprobar hay que sacar seis, pero era la mejor de todas en el país».

–Ahora, con mayoría de diputados y senadores en las dos cámaras, ¿crees que esto permitirá replantear una nueva agenda en materia indígena o la Ley Cocopa? –lanzo el anzuelo.

–La Ley Cocopa no existe, existieron los acuerdos de San Andrés, que se pretendía se hicieran ley; y la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) fue para facilitar los trabajos legislativos y toda la coordinación con los zapatistas. Ahí, era un tema muy focalizado hacia los zapatistas, no se estaba pensando en el México profundo que explicaba Guillermo Bonfíl Batalla.

«Los Acuerdos de San Andrés son muy focalizados, muy de Chiapas… ni siquiera de todo Chiapas, sino de la región donde están los zapatistas; es un tema que hay que leer con mucho cuidado. Si volviéramos a la iniciativa de la Ley Cocopa, retomando los Acuerdos de San Andrés, hoy diría que estaríamos cometiendo un grave error, un retroceso; es decir, volveríamos 20 o 30 años atrás», refuerza.

Zósimo Hernández sostiene que el debate de 2001 se trabó en autonomía y la libre determinación de los pueblos. «Son puntos centrales para que los pueblos puedan alcanzar sus propias  aspiraciones, sus propias formas de desarrollo donde su cultura sea respetada donde su relación con la naturaleza sea tomada en cuenta y considerada como potenciales elementos de su propio desarrollo, lo que llamaron algunos: desarrollo étnico,  etnodesarrollo o desarrollo con perspectiva comunitaria», explica.

–¿Entonces, ¿qué esperas en esta nueva legislatura? –insisto.

–Espero que esta nueva legislatura trabaje en la armonización de las leyes que se tienen, algunas muy avanzadas. Hay que concatenarlas, ponerlas en sintonía con el derecho internacional de los pueblos indígenas; el convenio 169 del que todo mundo habla, pero muy pocos lo entienden, cuando les preguntas de qué trata el convenio. Hay que considerar la declaración de las Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas.

«Si no concatenas las leyes nacionales con el derecho internacional de los pueblos indígenas estamos yendo para atrás. México ha tenido mucho miedo para reconocer a sus propios pueblos indígenas en el ámbito jurídico y político; eso no lo dicen los cuasi expertos en materia indígena, porque son reproductores de un discurso construido por la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), que no hizo bien su trabajo», critica.

Historiador por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Zósimo Hernández remata: «Ni siquiera Marichuy logró el número de firmas; pensábamos que iba ser avasallante, pero no fue así. ¿Dónde están los 15 millones de indígenas luchando por sus propios derechos? Ahí no se vieron. María de Jesús Patricio no logró las firmas mínimas para ser candidata independiente o candidata de los pueblos indígenas; ni siquiera debió llamarse candidata independiente».

«Si Morena, en la cámara, no conoce profundamente el tema indígena, realmente no le ponen ‘coco’ a esto, que tiene implicaciones económicas, jurídicas, culturales, sociales y políticas».

«Va a terminar otro sexenio, y la cuarta transformación no llegará», augura el ex preso político.

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