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COMUNIDADES DE LA SIERRA, SOLAS FRENTE A LA DELINCUENCIA

Héctor Astudillo y Salvador Cienfuegos. Abandono. [Foto: Internet]

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La voz a través del teléfono celular era de una mujer agitada y desesperada, que entre sollozos imploró: «Ayúdenos a denunciar que nos están atacando en Izotepec. Tienen rodeado el pueblo».

Todavía no eran las 8:00 de la mañana del sábado 9 de junio. Las llamadas telefónicas se repitieron todo el día, pero las fuerzas federales y estatales nunca llegaron en apoyo a los pobladores que estaban siendo atacados a balazos por integrantes del grupo criminal.

Los habitantes de Izotepec, municipio de Heliodoro Castillo, denunciaron vía telefónica que desde las 6:30 de la mañana del sábado y aún el domingo, continuaban los ataques a balazos intermitentes por parte del grupo armado que quería tomar la población, la cual era defendida por habitantes y policías ciudadanos de la Unión de Pueblos y Comunidades del Estado de Guerrero (UPOEG).

Sin embargo, otra vez, el gobierno de Héctor Astudillo los había dejado solos frente al grupo criminal que los asedia constantemente para ocupar la zona con fines de cultivo y trasiego de la droga.

El 8 de diciembre del año pasado, el mismo grupo criminal irrumpió en la comunidad de Polixtepec, municipio de Leonardo Bravo, y saqueó tiendas y viviendas, pero policías de la UPOEG y pobladores los corrieron. Dos días después, intentó entrar en Izotepec, pero también fueron repelidos por la UPOEG y vecinos de varias localidades.

En esos pueblos de los municipios de Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo y Eduardo Neri se disputan el territorio dos grupos criminales, el que controla Tlacotepec, encabezado por Juan Castillo Gómez, El Teniente, y el que controla Chichihualco, liderado por Isaac Navarrete Celis, El señor de la I.

Según las denuncias, los que atacaron Izotepec el sábado forman parte del grupo armado que controla la plaza de Tlacotepec, encabezado, además de El Teniente, por Enrique Guzmán García, El Zacra, con el apoyo de la policía comunitaria de Tlacotepec y de Mezcala que formó el año pasado Onésimo Marquina, El Necho.

Integrantes del mismo grupo criminal atacaron simultáneamente el sábado la población de Corralitos, municipio de Leonardo Bravo, en donde fuentes oficiales informaron que hubo tres muertos, entre ellos, el comisario municipal, según un boletín del gobierno del estado a través del vocero en materia de seguridad, Roberto Álvarez Heredia, aunque éste no mencionó a que grupo pertenecían los atacantes.

La gente de Corralitos, también denunció que las fuerzas federales no llegaron hasta que se confirmaron los decesos, aun cuando, igual que Izotepec, fueron insistentes los llamados de auxilio al número de emergencias 911.

Habitantes de la zona denunciaron que los hombres armados atacaron dos casas y dos vehículos que fueron incendiados.

Según el vocero, después del ataque, en ese lugar fueron detenidos cuatro hombres armados a los que les decomisaron cuatro armas largas, dos fusiles AK-47 y dos AR-15, pero que entre 180 y 200 pobladores, la mayoría mujeres y niños «azuzados por el comisariado ejidal de Filo de Caballos despojaron (a los policías) con actos violentos a los cuatro detenidos».

Los pobladores de la zona denunciaron que la Policía Estatal llegó a detener a la gente del pueblo que asumió la autodefensa, y protegió la retirada del grupo armado que llegó a atacar a la comunidad y que por eso los habitantes de varios pueblos cercanos impidieron que se llevaran a los detenidos.

Un vecino, denunció a través de un audio que no es la primera vez que el Ejército y la Policía Estatal protegen al grupo delincuencial de Tlacotepec, y recordó que en septiembre del 2017, el mismo grupo armado quiso entrar a Pueblo Viejo, municipio de Heliodoro Castillo, y que las fuerzas federales y estatales llegaron tres días después.

Dijo que el grupo armado que llegó desde las 10:00 de la mañana a Corralitos, se llevó al comisario municipal a la comunidad de Corral de Piedra y que después del mediodía regresó para tirarlo en el pueblo, ya muerto. Los otros dos cuerpos que fueron encontrados en Corralitos son de personas que murieron en el ataque del grupo armado al pueblo, aseguraron.

Los integrantes del mismo grupo, con vestimenta tipo militar y un listón rojo en el antebrazo como distintivo, antes del mediodía y durante el ataque a la población de Corralitos instalaron retenes sobre la carretera Casa Verde-Tlacotepec, desde Xochipala hasta Filo de Caballos, según denunciaron los mismos pobladores.

El gobierno del estado, sin embargo, tardó para intervenir. Las fuerzas estatales llegaron  hasta por la tarde, cuando ya el desenlace era de tres muertos. Y fue hasta por la noche cuando el vocero Alvarez Heredia reconoció que en este pueblo fueron encontrados tres hombres muertos, uno de ellos el comisario municipal.

Mientras tanto, a varios kilómetros adelante, en Izotepec, los pobladores, a través de sus familiares que viven en Chilpancingo, seguían solicitando apoyo todavía en el transcurso de la mañana del domingo, pues aseguraron que todavía no habían recibido el apoyo de los gobiernos federal y estatal, a los que habían recurrido con insistencia.

Las  angustiadas personas que tienen familia en Izotepec, denunciaron que desde el mediodía del sábado los atacantes habían cortado la energía eléctrica y que la señal de la telefonía celular era muy deficiente, por lo que habían perdido comunicación con sus familiares que se encontraban acorralados en el pueblo.

Desde el sábado, el gobierno del estado, a través del vocero Roberto Alvarez Heredia y el mismo gobernador Héctor Astudillo Flores vía twitter, desmintieron que el pueblo estuviera siendo acatado e informaron que personal de la Secretaría de Seguridad Pública acudió al pueblo en un helicóptero y verificó que estaba en calma.

«Lo que pasa es que los hombres armados al escuchar que se acercaba el helicóptero suspendieron los disparos que hacían desde los cerros, pero a la persona que fue al mando le solicitamos el apoyo del gobierno, pero respondió que en todos los pueblos estaba igual y que las fuerzas federales y estatales no podían llegar por tierra», denunció en un audio que mandó vía Whatsapp, una mujer que todavía el domingo imploró ayuda.

Dijo que desde que comenzaron los disparos la mañana del sábado comenzaron a pedir ayuda a través del 911 a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a la Marina, a la Gendarmería y a la Policía Estatal, pero nadie llegó. Después del mediodía, personal de Seguridad Pública llegó en helicóptero, pero solamente para verificar la situación y se regresó de inmediato, dijo la fuente.

Desde septiembre del año pasado, los ataques a diversos pueblos de los municipios de Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo y Eduardo Neri, han sido constantes, y la respuesta del gobierno estatal ha sido la misma: primero negar los hechos para justificar una intervención tardía.

Los hechos han confirmado que cuando menos de parte del gobierno estatal hay una postura parcial en esta disputa por el territorio entre los grupos criminales. Los vecinos de la zona denuncian que cuando menos hay simpatía de la autoridad estatal a favor del grupo criminal que controla Tlacotepec. De ser así, algo trama el gobierno de Astudillo en esa región.

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