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SEGUIDORES DE AMLO, DIVIDIDOS EN ZIHUATANEJO

López Obrador en Zihuatanejo. [Foto: Hercilia Castro]

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La visita de Andrés Manuel López Obrador a Zihuatanejo eclipsó las campañas de los otros partidos, como la del candidato priísta Jorge Allec Sánchez. El movimiento por la llegada del puntero de las preferencias electorales en la contienda por la presidencia de la República, comenzó desde el jueves por la noche, cuando voluntarios y trabajadores ensamblaban las estructuras del templete donde estaría el candidato.

Apenas al mediodía del viernes, los organizadores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) arribaban a ver el lugar donde se llevaría el acto. Pero la efervescencia por la visita, se palpaba desde una semana antes.

En la casa de la Sociedad Protectora de Animales, mejor conocida como Casa de los Krebs, cuelga una manta que parodia la letra de la canción de Pablo Milanés El breve espacio: «No es perfecto, más se acerca a lo que yo simplemente soñé. AMLO presidente 2018. Morena, la esperanza de México». La foto se vuelve viral a unas horas de que llegue López Obrador.

Pero no todo lo que brilla es oro. Las divisiones al interior de Morena son notorias, pues a raíz de la elección de Leticia Rodríguez Rodríguez como virtual candidata a la alcaldía, comenzaron las protestas contra Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, presidente de ese partido en la entidad, por considerar que había una imposición.

 

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Es la 1:00 de la tarde y algunos de los militantes se me acercan. Reniegan de esa visible división entre el grupo de la consejera nacional de Morena, Leovigilda Chávez Hernández y su grupo.

 Un exfuncionario se me acerca y me dice que todos los candidatos deberían ir con sus familias al mercado, con su gente, «no que van solos, sin perro que les ladre», en referencia, a la candidata a la alcaldía.

Otra chica expresa que no se trata de dividir, sino de sumar, que se ha cansado de los chismes del grupo de Chávez Hernández. Rodríguez Rodríguez tampoco esconde su molestia hacia algunos candidatos. La división y la envidia permanecen en todos los grupos, se autoflagelan, hombres y mujeres.

Una militante es tajante y señala que espera que gane la candidata a diputada federal, Maricarmen Cabrera Lagunas, perredista hasta hace unos meses: «Quiero que gane para que la gente se dé cuenta de que no sirve para nada. Va a ser un cero a la izquierda».

Las rencillas minan la supuesta unidad que en conferencias de prensa expresan los candidatos y grupos, o que les ha pedido López Obrador desde hace meses, en el contexto de una elección que analistas y detractores consideran histórica.

 

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Para las 4:00 de la tarde, la gente empieza a llegar a la cancha municipal a buscar asiento. Esta vez, el equipo de López Obrador asegura que pidió se diera prioridad a los adultos mayores, aunque también hay sillas para invitados especiales.

Adalid Pérez Galeana, candidato de Morena a diputado local, del municipio de Petatlán, adelantó que llegaría una caravana de carros de ese municipio. Y sí. Para esta hora un grupo numeroso de pobladores de San Jeronimito, Petatlán y sus colonias aledañas, estaban ya en la cancha.

Un nuevo movimiento de jóvenes denominado Movimiento Zanca, portaba banderolas con leyendas de «No más gasolinazo, no más sangre, no más gobierno rico, es mi cuerpo, yo decido (a favor del aborto)», que eran izadas para que les tomaran fotos.

También los indígenas llegaron con su manta a favor de López Obrador, lo mismo que señoras con pancartas de «Amlover forever», «Bienvenido AMLO», «Amor con amor se paga», y otras leyendas amorosas. Toda la atención era para el evento, aunque a temprana hora hubieran ejecutado al líder sindical de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Zihuatanejo (Capaz), Eric Montes Cruz, o el incendio de tres casas en una colonia pobre El Quebrachal, donde pereció una menor.

Nadie se movía. En el templete de la prensa los reporteros tratábamos de tener el mejor encuadre, pero el intento se volvía infructuoso por la cantidad de reporteros que llegaban, y porque los candidatos y líderes llevaban adelante a sus fotógrafos, obstaculizando la vista.

Félix Salgado Macedonio fue el primero en llegar. Con su estilo relajado, saludaba a todos. La gente lo buscaba para tomarse una selfi con el candidato a senador por Morena. Lo mismo con Pablo Sandoval Ballesteros. Los que pasaron sin ver, fueron María de la Luz Núñez Ramos (hermana de César Núñez Ramos dirigente de Morena) y su hijo Arturo Martínez Núñez, quien fuera secretario de cultura con los exgobernadores Ángel Aguirre Rivero y Rogelio Ortega y ahora candidato a diputado local por el distrito 10.

Pero al subir al templete, Sandoval Ballesteros, Rodríguez Rodríguez y la candidata a diputada local por el distrito 12, Jessica Mendoza Hernández, las rechiflas comenzaron. El grupo opositor de Chávez Hernández les gritaba: «Fuera, fuera», o interrumpía los discursos. Sobre todo, cuando Rodríguez Rodríguez quiso demostrar su liderazgo y enfrentó con indirectas al grupo diciendo que en las redes sociales se escudaban atacando, pero que la verdad, para ella, es que Morena iba adelante en las encuestas.

Una manta de Morena en una casa aludía al conflicto: «Bienvenido licenciado Andrés Manuel López Obrador, somos militantes comprometidos con Morena, no somos infiltrados. Exigimos el respeto por el que luchamos y hemos trabajado. No a las imposiciones, no al nepotismo, no al amiguismo y no al influyentismo. ¡Pablo Amílcar Sandoval y César Núñez, fuera de Guerrero!».

Rubén Ríos Radilla, escritor atoyaquense, anunciaba la llegada de López Obrador «para dentro de una hora», pues el candidato también hizo gira en Michoacán, teniendo como último punto el puerto industrial Lázaro Cárdenas.

Pero eso a los seguidores de AMLO no les importaba, como a las señoras que desde el municipio de San Jerónimo, viajaron al puerto para verlo. «¡Una hora! Bueno, si lo hemos esperado más tiempo, qué más da una hora».

De ese municipio también llegó la candidata de Morena a la alcaldía, Glafira Gónzalez, y Clara Bello, por Atoyac. Guerrerenses de toda la Costa Grande, hasta del inaccesible Coahuayutla bajó el candidato de Morena con su gente.

Incluso, los turistas arribaron al mitin de Obrador, como los de Estado de México que venían siguiendo al candidato desde Michoacán, y tuvieron que pernoctar una noche en el puerto.

Cerca de las 7:00 de la tarde, Obrador llega a la cancha municipal. La adrenalina se siente, y ya todos saben que el candidato, tardará unos 15 minutos más, pues la gente no quiere soltarlo. Quieren tomarse la foto con él, abrazarlo, saludarlo, darle sus buenas vibras, tocarlo, como si fuera un santón, el que les va a curar de sus enfermedades, de esa desesperanza tan arraigada de los últimos dos sexenios. Curarlos de la miseria de décadas priistas, del neoliberalismo rampante, de las atrocidades del Tratado de Libre Comercio impuesto por el padrino neoliberal Carlos Salinas de Gortari. Regresarles simplemente la fe en un mejor futuro, que puede existir otro país. Creer.

El candidato sube al templete y saluda a las multitudes, a los que están atrás en la playa, a los candidatos invitados, a todo el que se le acerca. A pesar de varias horas de gira, no se le nota agotado, como si tuviera una energía inacabable, que logra contagiar.

Da el símil discurso, da su trayectoria como regente de la Ciudad de México; los programas que implementó y que le han copiado mal los priistas y panistas, como el de 60 y más, las becas a los jóvenes.

Viene a refrendar compromisos, y promete regresar como presidente de la República. Recuerda la trayectoria de saqueos al país, pero también a decirle a los pescadores y turisteros que el turismo es benéfico; sin embargo, se tiene que atender la inseguridad, de lo contrario es difícil que llegue.

En su discurso, López Obrador resaltó que se tiene que producir nuevamente en México, pues durante años los expresidentes se han dedicado a traer productos de fuera.

«Vean las gorras que traen ustedes, hechas en China. ¿Qué no podemos hacerlas aquí nosotros; los balones que se utilizan vienen de China y se pueden producir aquí en Guerrero, Chichihualco», remarca.

Del turismo, expresó que es una actividad importante, pero se tienen que cuidar las colonias. «No puede haber hoteles de cinco estrellas, de gran turismo, y colonias con precariedad, sin calles pavimentadas, sin agua, sin drenaje, sin pavimento y con mucha inseguridad», dice.

Se gana los aplausos. Todos le aplauden. Un chico de la Ciudad de México que está en el mitin, carga un óleo con el rostro de López Obrador: AMLO, Mesías, presidente 2018. Está emocionado y sudoroso. Y por su rostro resbalan lágrimas de alegría.

Al final, le dice a los presentes que son libres de decidir, pero que apoyen a los candidatos locales. No hizo la observación que en Costa Chica, de que no había suficiente gente a comparación, de un mitin en Celaya, Guanajuato.

No lo increpan los opositores a la candidata a la alcaldía, pero Rodríguez Rodríguez le pide al candidato que le alce el brazo, y así sucede. La estampa queda para la historia y horas más tarde, ya es propaganda de la candidata de Morena.

También le alza la mano a la candidata a diputada federal por Morena, Maricarmen Cabrera Lagunas; la candidata a la alcaldía de Petatlán, Freda Galeana Flores; el candidato a alcalde de Tecpan, Netzar Rumbo Ortega; el candidato a diputado local Adalid Pérez Galeana y el candidato de La Unión Cuauhtémoc Rosas.

Se despide porque su avión sale pasado las 8:00 de la noche y debe llegar antes. Todos corren tras él, como si fuera la última oportunidad, la última visita en sus más de 20 años que ha venido a Guerrero, como a otros puntos del país, mucho antes de ser regente.

También los reporteros corren con él, como si fuera a dar una exclusiva, se abalanzan unas 100 personas sobre una caja de madera que tiene frágil su estructura, pero no puede uno regresar, ni moverse, todos van detrás de él. Quedamos apiñados, sofocados, con la insolación de las 4:00 de la tarde. Pero la multitud está en trance con Obrador, la escena es la de una tribu siguiendo a su profeta.

Una tribu maltrecha, dolida, con ganas de justicia, como los ejidatarios adeudados de Zihuatanejo, a quienes Fonatur les debe las tierras expropiadas desde 1973, 480 hectáreas de lo que es Ixtapa. Los familiares de Franksoa Zamora Olea, fallecido en una presunta negligencia médica y que llevaron su manta. El padre de un hijo asesinado que llevó al mitin la foto de su crío. Todos con una exigencia, alguna inconformidad; todos pobres, con una deuda externa y eterna, con gasolinazos, exiliados por la violencia, con desaparecidos, o con ganas de un nuevo modelo económico. Que les alcance el ingreso y haya comida en sus mesas.

Al final López Obrador se sube a su camioneta y como todo un rockstar, sonríe y se vuelve a despedir. La gente le toma fotos, centenas de celulares y cámaras lo enfocan en la banqueta, en los restaurantes, en los bares. «Es un honor estar con Obrador», «Obrador… Obrador… Obrador», es el grito.

Cristina Sierra y yo nos quedamos paralizadas, no podemos dar crédito a la escena, pero existe. López Obrador es un fenómeno social, como lo señalan ahora los analistas, le dan su crédito a años de trabajo y liderazgo. A sus frases de «Sonríe, vamos a ganar», «la República amorosa», y otras leyendas que le funcionan.

Arranca su camioneta y la alegría sigue. Muchos de los asistentes ocuparon hoteles cercanos, los restaurantes lucieron como si fuera temporada decembrina, abarrotados. Pasada la madrugada se oyen los gritos que salen de los bares céntricos: «Obrador… Obrador».

El evento, sobrepasó las expectativas de los organizadores, aunque queda pendiente que los militantes locales se avispen y apliquen la unidad, dejando de lado los chismes y rencillas, para poder dar el ancho a su líder.

Al final, la visita de López Obrador convirtió el viernes 8 de junio, en una verbena de domingo, donde parecía que no había violencia, y que todo era AMLOVE.

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