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GUERRERO: EL RIESGO DE SER PERIODISTA

Periodistas de Zihuatanejo en protesta. [Foto: Hercilia Castro]

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Los periodistas de México han sufrido una avalancha de agravios y agresiones sin precedente, en los últimos dos años, desde ataques y amenazas por parte de autoridades gubernamentales y grupos del narco, censura e intentos de homicidio, hasta el asesinato de algunos comunicadores, al grado de que el país se ubicó en 2017 como el más peligroso del mundo para el ejercicio periodístico, junto con Siria, que es un país en guerra.

El estado de Guerrero no es la excepción. La Asociación de Periodistas del Estado de Guerrero (APEG) documentó que en 2017, en la entidad se cometieron un total de 34 agresiones en contra de 43 comunicadores, 12 de las cuales se dieron en los meses de mayo y junio. «Un caso se trata de asesinato y los otros 33, de hostigamiento y amenazas», resalta el documento de esta asociación.

El 2 de marzo de 2017, Cecilio Pineda Birto, corresponsal de El Universal en Tierra Caliente y reportero de La Voz de Tierra Caliente, fue asesinado en Ciudad Altamirano, en pleno centro de la ciudad, sin que hasta la fecha se resuelva el caso.

 

Zihuatanejo, silencio y autocensura

 

El asesinato del corresponsal de Excélsior en Tamaulipas, Héctor González, también reportero de Grupo Imagen, el martes 29 de mayo, movilizó a periodistas de todo el país, entre ellos, a los de Zihuatanejo, que participaron en la protesta coordinada en varias ciudades de la República el miércoles 30.

Desde el día anterior se acordó que la cita para comenzar la protesta sería a las 11:00 de la mañana en la Plaza de la Libertad de Expresión, pero 40 minutos después de esa hora, apenas se habían congregado ocho reporteros. La falta de participación no fue ninguna sorpresa. Horas antes una reportera se quejaba de que una vez más, el gremio marcharía solo. Con todo y que los reporteros dan voz a las organizaciones sociales, ninguna de éstas llegó a solidarizarse con la protesta de los comunicadores.

Pase de lista: por Alicia Díaz, asesinada en Monterrey, Nuevo León, el 24 de mayo; por Juan Carlos Huerta, asesinado en Tabasco el 15 de mayo, a un año del crimen de Javier Valdez; por Héctor González asesinado el 29 de mayo.

La gente sólo mira. El reducido contingente de reporteros da una breve vuelta hasta el Ministerio Público. No hay aplausos por la valentía del comunicador, como es el caso de la solidaridad de los campesinos, o los maestros.

Al llegar al MP, Fernando Arriaga, locutor de TV Azteca y presidente de la Fraternidad de Periodistas de Zihuatanejo (Frapiz), y David Obscura Talavera, presidente de la Asociación Periodistas de Zihuatanejo (Pezac), informan a los ciudadanos que esperan su turno para poner sus denuncias, que nos están matando a los periodistas.

Eleazar Arzate, reportero de El Despertar de la Costa y corresponsal en Costa Grande del diario Reforma, toma la palabra y denuncia: «La libertad de expresión no la van a coartar ni a permitir que salga, ya que la información le llega a la gente ya por rumores; por las redes sociales, están avisando de los acontecimientos, que se deben de cuidar. Pero el hecho de coartar la libertad de expresión, provoca duda en la sociedad de por qué nos estamos callando, y creo que es importante que como compañeros es necesario haya más coordinación para informar de los acontecimientos más relevantes».

Los periodistas de Zihuatanejo cada vez protestan menos ante las agresiones contra los reporteros y la libertad de expresión. En 2014, con la desaparición forzada de Jorge Torres Palacios, reportero de Novedades Acapulco, protestaron veinte colegas.

El pretexto: los periodistas argumentan trabajo, objetividad. Muchos de los que no marcharon prefirieron cubrir algún acto de campaña. «Ahí siempre hay oportunidad de algún convenio», comenta por lo bajo una reportera. Tienen hijos, intereses.

En 2017, unos 18 comunicadores de Zihua se plantaron reclamando por el artero crimen de Javier Valdez. Y en esta ocasión, que van seis periodistas asesinados en lo que va del año (tres tan solo en mayo), sólo marchamos diez.

 

Acapulco: 14 años y Leodegario no aparece

 

En Acapulco algunos periodistas o fotoperiodistas han optado por irse de la ciudad más violenta del mundo, como el multipremiado Bernardino Hernández, conocido como El Charal. Desde el 6 de enero, luego de los golpes y amenazas que sufrió mientras reporteaba la irrupción de policías estatales en La Concepción, municipio de Acapulco, y de ver que no había apoyo por parte del entonces fiscal Xavier Olea, se fue del país.

Casos como el de Jorge Torres Palacios, secuestrado y asesinado en 2014, son sólo un ejemplo de la impunidad del estado, del Estado mexicano.

Pero el caso inconcluso, abandonado en algún rincón de la Fiscalía, es el de Leodegario Aguilera Lucas, quien actualmente tendría 74 años. En marzo, entrevisté a Ernestina, su hermana. De voz apagada, pelo ondulado y rostro angustiado, me dijo que este 22 de mayo, se cumplieron 14 años sin saber del paradero de su hermano.

A14 años, la fiscalía no ha movido un ápice para dar con el paradero de Leodegario Aguilera.

 

Región Centro: secuestros permitidos

 

El 20 de mayo, Fabián Ortiz Trigo y Mario Maldonado, de Agencia Irza y de Milenio TV, respectivamente, reporteaban un accidente sobre la carretera federal México-Acapulco, alrededor de la 9:00 de la noche, a la altura de Tixtla, a unos minutos de la capital Chilpancingo, cuando fueron interceptados por la Policía Rural que opera en esa zona.

A los dos se los llevaron retenidos durante dos horas, y sólo los liberaron hasta que varios reporteros de Chilpancingo acudieron a donde los tenían, y el gobierno del estado envió a un funcionario de la Secretaría General de Gobierno a negociar la liberación de los reporteros.

La noche del 30 de mayo, Luis Daniel Nava, corresponsal del diario El Sur, fue asaltado y golpeado en pleno centro de Chilapa, por dos desconocidos. Le robaron su motocicleta, su teléfono celular y su cartera.

 

Costa Chica, no critiques al alcalde ni a nadie

 

El 19 de mayo, Remberto Valdez Reycen, del portal Últimas Noticias, junto con su corresponsal José Bustos Valdez y Luis Abraham Martínez Huerta, mejor conocido en Acapulco como El Golpeador del Sur, acusaron al alcalde de Tecoanapa, René Morales Leyva, de intento de homicidio en su contra, cuando regresaban de cubrir un acto de campaña en la comunidad de Las Mesas, municipio de San Marcos.

Luis Abraham, que ahora se encuentra escondido, relata que al terminar el acto político se dirigían a Tecoanapa cuando se dieron cuenta de que una camioneta tipo Lobo de color blanca, donde viajaba el alcalde René Morales Leyva, acompañado de escoltas los comenzaron a seguir y les apuntaron con sus armas.

«Nos tiró de balazos y amenazó de muerte con sus pistolas cuando circulábamos sobre la carretera San Marcos-Las Mesas, y tras una persecución logramos refugiarnos en el pueblo de Anáhuac, en donde policías comunitarios (ciudadanos de la UPOEG), nos auxiliaron y nos protegieron», dijo Valdez Reycen.

Esta no es la única agresión que ha sufrido Luis Abraham Martínez Huerta. El 21 de abril también fue interceptado y golpeado por hombres armados, por haber publicado, dice, el testimonio de un comisario de una comunidad contra Javier Taja, hermano del candidato del PRI a la presidencia municipal de Acapulco, Ricardo Taja.

Y el lunes 28 de mayo, guardaespaldas del gobernador Héctor Astudillo lo amenazaron mientras esperaba afuera de una sala de Promotora Turística (Protur) en donde se daba una conferencia de prensa, a donde acudió persuadido por otro reportero.

«Ya no sé qué hacer, compañera, no he trabajado; tengo miedo de salir de mi casa. No he trabajado y no le he dado de comer a mis hijos. Pienso que lo mejor sería irme de Guerrero», dice consternado.

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