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LA OTRA VIOLENCIA

Violencia en Guerrero. Espiral imparable. [Foto: Hercilia Castro]

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21 de marzo, 8:30 de la mañana. En la telesecundaria Vicente Suárez, ubicada en la colonia La Frontera, del Acapulco marginal, entran hombres armados a robar a los alumnos los celulares y pertenencias; encima de eso, a las alumnas y maestras las vejan rapándolas. El hecho se difunde en todos los medios. Y no es para menos; es una estrategia de guerra para controlar las poblaciones, justo, como lo harían los Hunos.

Después del ataque armado en la telesecundaria Vicente Suárez en la colonia La Frontera, el gobernador Héctor Astudillo Flores se limitó a decir que «se va a investigar».

La declaración, al día siguiente de que reporteros lo cuestionaran sobre el cierre de 35 escuelas, Astudillo como siempre, gastó 36 segundos para decir que se iba a investigar y que, hay que hablar bien de Acapulco, aunque éste se destroce moral y económicamente.

Unos días antes, miembros de los cárteles quemaron taxis y camiones en diversos puntos de la periferia; además, asesinaron a un hombre frente a turistas y lugareños en la playa Caletilla.

Los negocios, ni qué decir, con anuncios en renta, se vende; otro Acapulco, lejano a la «ciudad que vivía de noche», como se ufanaban los acapulqueños en los tiempos de bonanza, antes de la guerra de Felipe Calderón Hinojosa.

–Güey, o sea, yo quiero irme, ya quiero largarme de Acapulco, quiero llevarme a mi familia a otro lado –dice una chica al lado de la mesa donde comemos.

–Sí, ya sé: no hay negocios, nadie quiere invertir –comenta su acompañante.

–Güey, ¡¿quién carajos va a invertir si está de la chingada?! Mataron al señor de las frutas, a la señora de las donas. Matan a todos por sacar la puta cuota, güey. Así no se puede vivir. Yo ya me quiero largar de Acapulco.

En otro punto, matan a una mujer por evadirle la mirada al sicario y no contestar sus provocaciones. El tipo se regresa y le dispara a quemarropa en la cara. Su imagen se difunde en redes mientas el hermano de la víctima se entera por el WhatsApp.

También el 19 y 20 de marzo, arriba la Caravana Internacional por la Búsqueda de Desaparecidos. Toman la Costera y se plantan en La Diana. El gobernador, presionado, manda decirles con Evodio que los recibirá. Dan conferencia en la Universidad Americana y lamentan, como todos los familiares con desaparecidos, la apatía de la ciudadanía y que se molesten porque toman las calles. ¿De qué otra manera voltea a ver el gobierno a los familiares de desaparecidos?

El taxista que me lleva a entrevistar a otra familiar de un colega desaparecido, me platica que la base de las combis que van para Tecpan y Coyuca que se encuentra frente al panteón de San Francisco, fue cerrada un día antes, no se sabe por qué, pero intuye que es por la cuota.

«Yo trabajo solo, sin base. Pero el día en que esa gente me pida cuota, yo digo adiós al taxi, yo no voy a mantener a esa gente floja», dice en alusión a los sicarios.

Del ataque a la telesecundaria Vicente Suárez en La Frontera, el líder Robespierre Moreno Benicio señaló que integrantes de la Sección 14 del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG) decidieron parar, después de que los sicarios irrumpieron en la escuela mencionada, y trasquilaron a 20 alumnas y dos maestras, y les robaron.

Al menos, suspenderán clases en 200 escuelas de Acapulco, advirtió un día después de que personas armadas ingresaron al plantel.

El profesor Walter Añorve opina que lo de La Frontera es grave, y la delincuencia había intentado entrar a las escuelas desde el año 2011, cuando la violencia estaba en su punto álgido.

«Desde 2011 que se agrava la violencia en el puerto de Acapulco y que a partir de ese momento empiezan a golpear a los primeros centros de trabajo. Hay más de 25 docentes asesinados, en lo que va de 2011 a la fecha más de una decena y media de secuestros, una infinidad de sucesos alarmantes donde a través de mensajes, de otro tipo de mensajes incluso han solicitado la cuota», dice.

Walter considera que se presenta un nuevo fenómeno indicador de terrorismo y sobre todo una violación a los derechos humanos de los alumnos, como fue el caso violento en la telesecundaria Vicente Suárez de La Frontera.

Para el docente, la situación anómala y todos los hechos violentos que hay en la entidad, pueden ser para inhibir el derecho al voto en las próximas elecciones del 1 de julio.

Pero la violencia silenciosa se nota en los rostros ajados de los acapulqueños. Desconfían de todo. No saben quién será ‘halcón’. Como dice una acapulqueña, «ya no puedes confiar en nadie».

 

Zihuatanejo en rojo

 

La violencia también se ha instalado permanentemente en Zihuatanejo. El destino turístico está bajo presión, como aceptó el mismo gobernador Héctor Astudillo Flores, que en su visita del lunes 12 de marzo al puerto declaró que los destinos turísticos se encuentran bajo presión.

Ese mismo día, a las 10:00 de la mañana, a unos metros del Instituto Tecnológico de la Costa Grande (ITCG), hombres armados mataron a dos jóvenes. En las fotografías difundidas, dos mujeres se abrazan, otra más está hincada abrazando a una de las víctimas. El otro, falleció una hora más tarde en el Hospital General Bernardo Sepúlveda.

El fin de semana, hubo cuatro asesinados, en Playa Larga y colonia Agua de Correa. Pero Astudillo dijo que todos esos muertos tienen que ver con el crimen organizado.

Pero hay otra clase de violencia que acompaña, la del miedo, el miedo a hablar y decir las cosas tal y como son, sangrientas.

El silencio es ese otro factor de la violencia, esa niebla que se cierne sobre las comunidades, la Sierra, la Tierra Caliente y todas las regiones de la entidad. En Zihuatanejo, la dinámica no es diferente, la violencia se ha quedado para siempre.

Ningún ciudadano en sus cinco sentidos se atreve a hablar de lo que pasa, más que en redes, en las notas rojas que van saliendo, y que ya son constantes.

Son las 11:00 de la noche. Llegamos de Acapulco, la otra ciudad catalogada la más violenta del mundo, seguida de San Pedro Zulia, Honduras, Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, según datos de la asociación civil Semáforo Delictivo.

El taxista se sorprende de que todo está cerrado; a las 11:00 de la noche, al menos los bares permanecían abiertos. Este jueves no, ni el famoso bar Bandidos que se llena de estadounidenses parece tener vida. Solitario.

Pero la violencia se va midiendo de distintas maneras. En los últimos mítines contra los gasolinazos de enero de 2017, los manifestantes tenían miedo de los ‘halcones’.

Incluso, se rumoró que cuando hicieron bloqueo los taxistas de diferentes asociaciones, tuvieron que, pedir permiso a los capos de la delincuencia organizada.

No hay palabras para describir el rostro agrio del ciudadano, estresado de saber que en cualquier momento irán a su negocio a pedirle cuota.

También en las protestas del PRD en el municipio de Petatlán, los mismos militantes comentaron que pidieron permiso para manifestarse, pero no al Ayuntamiento, sino a «los otros».

Las manifestaciones han bajado su intensidad mientras más se incrementan los asesinatos. Nadie quiere opinar; se murmura, pero en voz bajita, no te vaya a escuchar un sicario y quemen tu casa.

También se notan los negocios en renta, o en venta. En el Centro Integralmente Planeado Ixtapa, la zona residencial está vacía. «Se vende». «Se renta». Y los vecinos acomodados, ya quieren vender debido a la criminalidad.

«Mataron a dos mujeres en San Jeronimito (municipio de Petatlán); vengo espantada. Una era amiga de mi hija. Creen que la violaron y la degollaron; la otra chica también».

–¿Y por qué no salió en las notas, no denunciaron?

–¿Cómo van a denunciar si esa gente se la pasa rondando; están armados. Si fueras a San Jeronimito te espantarías de cómo está. Te vigilan. Yo tengo miedo por mis nietitas; quiero sacarlas de ahí. Ya se les notan sus pechitos; apenas tienen 10 y 12 años.

En Tecpan, la situación no difiere. El control de los cárteles sigue ahí. Ahora, Los Hernández son más famosos que Los Granados. Pero a pesar del Ejército, nada pasa, todo se sabe en los pueblos, pero nada se dice.

El médico familiar me dice que ya pidió su cambio a Morelos, porque, según él, la violencia está peor en Guerrero.

La tensa calma, está siendo el arma de control de los cárteles, que cada semana ejecutan en la entidad a 10 o 17 personas, y nunca se sabe si son inocentes o no, ni siquiera si se investiga el crimen. A excepción, como declaró el gobernador, que en el caso del funcionario estadunidense, ya hay un procesado. ¡Claro! Blancos y de ojo azul. Sí se investiga, más si son vecinos extranjeros.

Para el pobre, no existe justicia, más que pobreza y muerte. De aquí en lo que continúa un sistema de impunidad. «El rico será más rico, y el pobre será más pobre», dice la frase popular.

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