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Eduardo Añorve

TINO GARCÍA, ENEMIGO DE LA SALUD PÚBLICA DE CUAJINICUIALPA

Obra de drenaje en Cuajinicuilapa. Contaminación. [Foto: E. Añorve]
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Con el argumento de «cuidar la salud de la población», el presidente municipal de Cuajinicuilapa, Constantino García Cisneros, volvió a ordenar la construcción de un tramo de drenaje que desaguará en el arroyo El Chorro, porque ese colector «hace aguas».

El ramal del drenaje de ese arroyo está destruido en varias partes, tanto las llamadas ollas como la propia tubería, lo cual provoca que los desechos se viertan directamente en el cauce, falla que este gobierno municipal no ha atendido.

Y lejos de trabajar para recuperar esos cuerpos de agua y sacar el drenaje de ese arroyo como se lo han pedido los gestores ciudadanos y hasta autoridades ejidales, y según compromiso hecho ante ellos, el presidente hizo lo contrario: extender una red del mismo, desde la colonia Vicente Guerrero hasta El Chorro.

Precisamente en febrero de 2017, el presidente García Cisneros se comprometió con autoridades ejidales y gestores ciudadanos del grupo Emiliano Zapata, A. C. para trabajar en conjunto y sanear los arroyos que circundan esta cabecera municipal, Las Piñuelas y el ya mencionado.

En una reunión llevada a cabo en la comisaría ejidal, el alcalde, acompañado de su equipo cercano, aseguró que las finanzas del municipio no contaban con recursos para obras, pero se comprometió a gestionar ante los gobiernos estatal y federal para atender una de las problemáticas ambientales más graves en esta población.

También, hace unos dos años, personal del Ayuntamiento se ‘colgó’ de algunas actividades del grupo de gestores, para llamar la atención de la población e invitarla a involucrarse en el proceso de saneamiento.

Desde hace casi dos décadas, los gobiernos municipales han construido y extendido la red del drenaje de Cuajinicuilapa en medio del cauce de esos dos arroyos, consiguiendo contaminarlos y desecarlos; en el caso de Las Piñuelas, definitivamente, según parece.

Un crimen ecológico que las autoridades ambientales y la propia ciudadanía han dejado pasar, a pesar de las voces en contra.

En el caso del panista José Guadalupe Salvador Cruz Castro (uno de los padres políticos putativos del ahora alcalde), una de esas obras le fue vetada por violar las normas ecológicas. Se trató de la construcción de un ramal de la red de drenaje en la parte suroeste de El Chorro. La obra colapsó por tener deficiencias, pero el entonces alcalde volvió a conseguir recursos del gobierno federal (también panista) y volvió a construir esa obra, en la que se invirtieron finalmente unos ocho millones de pesos.

Precisamente, durante la primera administración del priista Constantino García Cisneros (1999-2002) se gestó el proyecto de introducir la red del drenaje público de Cuajinicuilapa en Las Piñuelas, con resultados desastrosos para el entorno y la propia población que tomaba agua de ese afluente, por el cual no corre más que el agua de desecho.

A fines de 2016 y principios de 2017, el gobierno de García Cisneros emprendió obras de «rescate ecológico» de este arroyo, con recursos del gobierno federal, consistentes en reconstruir la red, en contra de la exigencia de ciudadanos que propugnaban porque el drenaje se sacara de su caudal y procurar su saneamiento y rehabilitación.

Tampoco influyó en este asunto que algunos ciudadanos denunciaran desvío de recursos de esta obra, como ya es costumbre en esta administración municipal, sobre todo porque las autoridades los manejan en la opacidad y sin dar cuenta de su ejercicio públicamente, realizando obras de mala calidad, que se deterioran con rapidez o no funcionan.

En febrero del año pasado, los gestores ciudadanos y autoridades del ejido de Cuajinicuilapa le pidieron que cumpliera una recomendación de Copladeg y que el Ayuntamiento encargara un estudio técnico hidrológico de esas zonas para iniciar el proceso de su saneamiento, pero el alcalde negó tener recursos disponibles y dijo que a su gestión le resultaba gravoso, aunque después se desdijo en esto último.

Sin embargo, ocho meses después decidió que en 2018 se invertirían tres millones 600 mil pesos en la reconstrucción del edificio ejidal, lo que molestó a ciudadanos, porque, a su parecer, los recursos se utilizarían en una obra considerada superflua e inflada.

Pero García Cisneros, fiel a sí mismo, escuchó peticiones y quejas, dio palmaditas en la espalda, repartió sonrisas, hizo promesas, pero siguió su plan de «mejora» de la salud pública; incluso, aseguró haber invertido dos millones de pesos en labores de desazolve de la red del drenaje, aunque el camión que se contrató para trabajó en zonas donde no era necesario y dejó sin atender otras donde todavía existen coladeras tapadas y derrames de aguas de desecho y otras materias insalubres.

Las quejas por ese mal trabajo de desazolve fueron muchas y constantes entre la población durante las semanas que se llevó a cabo; además, también se cuestionó lo caro que resultó.

Ahora, Tino García Cisneros está concluyendo su gobierno como lo comenzó: mintiendo y haciendo daño a la salud pública de Cuajinicuilapa, particularmente en materia de drenaje, construyendo una extensión de la red de la colonia Vicente Guerrero para conectarla al colector que está en medio de El Chorro.

En la publicidad oficial, este alcalde justificó esa obra nociva asegurando que beneficia a familias de esa zona y que era una obra esperada por mucho tiempo; además, dijo que “obedece a una política pública de mejoramiento de la infraestructura de saneamiento básico para cuidar la salud pública de la población”.

En ese mismo boletín se asegura que “familias beneficiadas agradecieron la sensibilidad política del alcalde Tino García”.

Por su parte, y en relación a este asunto, el presidente del grupo de gestores ciudadanos Emiliano Zapata, Lucas Castañeda Prudente, aseguró que el alcalde es un gobernante irresponsable y mentiroso, porque ha seguido construyendo este tipo de obras que afectan en gran medida el entorno ecológico, en particular a esas fuentes de agua, a contrapelo del compromiso que hizo en público para gestionar recursos y trabajar para sanearlas, además de que ha negado sistemáticamente que tenga recursos para ello, cuando en los hechos está demostrando lo contrario, como en este caso, que sí gestionó o invirtió recursos propios para continuar llevando los desechos al arroyo, contaminándolo aún más.

Castañeda Prudente agregó que García Cisneros es un mentiroso, pues se comprometió a trabajar en conjunto con los gestores y autoridades ejidales; sin embargo, a pesar de que se le ha conminado por escrito en muchas ocasiones para hacerlo y para que se le permita a los gestores ciudadanos plantear el asunto al cabildo no ha dado respuesta, ni positiva ni negativa.

Mientras, las sonrisas de este presidente oriundo de Huehuetán en las fotografías que mandó publicar para «informar» sobre esta obra seguirán sugiriendo que sí trabaja en beneficio de la salud de la población, en tanto que por la tubería de ese tramo de drenaje que está bajo sus pies correrán las aguas de desecho que contaminarán aún más uno de los cuerpos de agua emblemáticos de Cuajinicuilapa: el río o arroyo de los cuajinicuiles, caro a los cuileños.

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