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Por: Kau Sirenio

Resistencias en
defensa del agua

Protesta en Mexicali contra la instalación de la cervecera. [Foto: Kau Sirenio]
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Filiberto Sánchez se arrastró como serpiente en el desierto. Lo hizo durante media hora, hasta llegar a la torre de la grúa de construcción. Subió hasta el punto más alto, a unos 15 metros de altura, izó una bandera mexicana y una blanca que él denominó bandera de la paz, y extendió una lona de seis metros con la leyenda Fuera Constellation Brands. Constellation Brands construye en Mexicali una fábrica cervecera de 104 hectáreas, de las más grandes del mundo.

El 6 de noviembre del 2017, Filiberto inició una huelga contra la empresa, que duró 59 horas. Nos hemos declarado en huelga de hambre; solo trajimos agua; no nos vamos a bajar por nuestra cuenta, nos tienen que bajar. Para esto, pedimos solidaridad del pueblo, de la gente para que nos acompañen (…) no nos quedó de otra, porque no tenemos respuestas de nuestras autoridades, dijo.

La hazaña de don Fili, de 57 años, sorprendió a todos los manifestantes que mantenían plantón en los alrededores de la obra en construcción. Los primeros sorprendidos fueron los policías municipales que estaban de guardia en la entrada principal de la Constellation Brands; luego los integrantes de Resistencia Civil de Baja California (RCBC) que él dirige y los agremiados de otras resistencias.

Mauricio Villa, un estudiante de arte e integrante de los movimientos contra la cervecera, dijo que don Fili agarró a todos dormidos, incluso a la seguridad de la empresa.

Las medidas de seguridad que montó la Constellation Brands eran inviolables, hasta que don Fili burló esa seguridad para instalarse en plantón desde la torre de la grúa; incluso, tienen antenas que bloquea celulares y drones. Ese día, tumbaron un dron de una reportera, luego tumbaron otro que metió un maestro de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). La señal se corta a los 50 metros, así que nunca pudimos hacer toma donde estaba don Fili, recordó.

 

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La resistencia civil en Baja California empezó cuando el congreso del estado aprobó la Ley del Agua, en la madrugada del 20 de diciembre de 2016. Los activistas aseguraron que con eso se pretendía privatizar el agua para consumo humano de los habitantes y entregarlo a las empresas, como la cervecera Constellation Brands.

Las protestas no se hicieron esperar. A la inconformidad por la ley se sumó el enojo por el incremento a la gasolina. De inmediato, los taxistas bloquearon las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la colonia La Rosita. El bloqueo de los transportistas fue reprimido por elementos de la Policía Federal el 11 de enero, después de siete días sin gasolina en Baja California.

Al día siguiente de la represión, más de 40 mil personas marcharon en Mexicali, mientras que en Tijuana, Ensenada, Rosarito y Tecate también se unieron a la protesta estatal en contra del gasolinazo y la nueva Ley de Agua de Baja California. Por ello, al gobernador Francisco Vega no le quedó de otra que enviar al Congreso del Estado una iniciativa para abrogar el ordenamiento.

La abrogación de la Ley del Agua no logró desactivar el movimiento social que ya tenía su propia inercia.

De esas grandes marchas que se realizaron en el estado, vino después la toma de los edificios públicos, como los palacios municipales de Ensenada, Rosarito, Tijuana, Tecate y Mexicali, donde los inconformes tomaron los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y la recaudación de rentas del gobierno estatal.

Con las asambleas permanentes surgieron movimientos de carácter municipal, como: Tijuana Resiste, Tecate en pie de Lucha, Rosarito Unido, Ensenada en Resistencia y Mexicali Resiste.

Con el fin de mantener la unidad y luchar de manera frontal en contra del gobierno estatal, acordaron salir en una sola expresión a la que llamaron: Mexicali Resiste, que pronto se convirtió en referente estatal por aglutinar a sectores campesinos, pesqueros, académicos, estudiantiles, profesionistas, intelectuales y jubilados.

A Mexicali Resiste se incorporaron grupos como la Organización Política de Trabajadores (OPT), Resistencia Civil de Baja California, que dirige Filiberto Sánchez; Conciencia Civil Cachanilla; Mexicali Consciente (MC), que agrupa a académicos y políticos locales (esta agrupación la coordinan los abogados Daniel Solorio, Silvia Beltrán y Jesús Galaz Fontes); Nueva Constituyente Ciudadana Popular (NCCP), y de la Confederación Nacional Campesina que lidera Rigoberto Campos.

 

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Contadora de profesión, Maribel Guillén trabajó en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y se sumó al movimiento en defensa del agua desde que se enteró de que el gobierno de Baja California entregó 104 hectáreas a la empresa transnacional Constellation Brands, la concesión de agua y tierra para que en el municipio de Mexicali se construya la fábrica cervecera más grande del mundo.

Desde ese día no ha dejado de participar en las protestas que Mexicali Resiste libra en la ciudad fronteriza.

Maribel se jubiló hace cinco años de la CFE. Un día, en el valle de Mexicali, escuchó a Rigoberto Campos, líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), quien habló de lo que estaba pasando con la cervecera.

Yo no tenía ni idea de lo que estaba diciendo; pero fue buen momento para enterarme de lo que estaba pasando con el agua. Fue así que me acerqué al movimiento Mexicali Resiste; anduve en varios campamentos, dice.

Entre las anécdotas de lucha, la contadora recuerda: Fuimos a la escuela secundaria federal número 77, porque nos avisaron que trabajadores de la Constellation Brands estaban haciendo labor comunitaria: unos pintaban unas aulas, mientras que los demás barrían el patio escolar, eran minucias. Entonces le reclamamos a la directora y a los maestros por qué aceptaron migajas, a lo que ellos nos contestaron que aceptaban ese apoyo porque el gobierno del estado no había resuelto sus gestión para mejora en el plantel; no tienen refrigeración, que no tienen mesas, sillas y pintura, que fue por la desesperación lo que los llevó aceptar la ayuda de Constellation Brands.

 

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Modesto Ortega Montaño se recibió de ingeniero mecánico, se hizo empresario e integrante del PAN, donde ocupó cargos administrativos durante 25 años, en dependencias federales, estatales y municipales. Su último cargo fue director de la Comisión Estatal de Servicios Públicos (CESPES) de Mexicali.

El exfuncionario acusó presiones por parte del gobernador Francisco Vega de la Madrid, para impulsar la instalación de Constellation Brands en Mexicali.

A mediados de septiembre del 2014, el gobernador me llamó a su oficina, para hablarme de la cervecera. Mencionó el tamaño de la fábrica y la cantidad de agua que se ocuparía. Yo le contesté que no era conveniente una instalación de esa magnitud y que traería problemas de desabasto agua.

El gobernador insistió en múltiples reuniones para que le dijera que sí a su propuesta; me rehusé hacerlo. Entonces empezamos a hacer estudios para demostrar que la lógica de los empresarios no cuadra con la necesidad del municipio: hay capacidad para 130 millones de metros cúbicos, actualmente se consumen de 98 a 102; entonces considerando el crecimiento de la población, la demanda de uso doméstico, comercial, uso industrial y agrícola...

Ortega Montaño explicó en entrevista que los 130 millones de metros cúbicos de agua al año con que cuenta Mexicali apenas alcanzan a cubrir a los asentamientos humanos en el municipio hasta 2030, lo que significa que para ese año habrá escasez de agua si la densidad humana e industriales incrementaba.

A pesar de los argumentos, el gobernador insistía; inclusive, él quería hacer una acueducto de las redes de agua a la cervecera, hablaba de un acueducto de 500 millones de pesos. La idea era bajar el agua de la tubería de la red de la ciudad, para dársela limpiecita a estos cuates. ¿Cómo le vas a meter 500 millones? Entonces el costo de beneficio para Mexicali va ser muy costoso, explica.

El expanista citó nombres de los empresarios involucrados en la gestión del terreno para la cervecería: Empresarios panistas, como José Gabriel Posada, Federico Díaz y el empresario priista Federico Díaz Gallegos, fueron los personajes que promovieron y gestionaron la tierra para la Constellation Brands.

Una vez que el gobernador vio que no contaba con el apoyo de Modesto Ortega para el proyecto de la cervecera, mandó auditar a la CESPES de Mexicali y ordenó hacerle examen antidopaje. Esto, según acusó el mismo Modesto Ortega.

Yo usaba medicamento de prescripción médica que resultó positivo; el entonces secretario de Contraloría, Bladimiro Hernández, me cita para decirme que estaba en un problema administrativo por consumo de drogas. Le contesté que con receta médica. Sin embargo, ellos filtraron la información a los medios de comunicación de que yo soy adicto a las drogas.

Aunque la Ley de Aguas fue abrogada, el convenio del gobierno del estado con la cervecera, para entregarle el agua de consumo humano, como acusan los activistas, sigue vigente.

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